Sin noticias de Oriente Medio

PDFImprimir

Escrito por Ricardo Angoso

Ricardo Angoso sostiene que a medida que avanza la campaña electoral norteamericana se van perfilando las líneas maestras de los programas de los principales candidatos mejor situados para suceder al actual presidente, George Bush. Y, en general, la tónica general es la ausencia de propuestas "revolucionarias" en política exterior y una cierta tendencia al continuismo.

Nada nuevo bajo el sol, como se suele decir. Incluso en el bando demócrata se observa una falta de ilusión y de coraje sorprendentes, pues se echan en falta nuevas propuestas e iniciativas que permitan desbloquear los grandes contenciosos pendientes en la escena internacional y dar una respuesta a la crisis económica que ya se percibe en los Estados Unidos. Demasiado marketing, pocas ideas y un insulso decorado mediático carente de expresividad.

En lo que respecta a Oriente Medio, la situación no puede ser peor, aunque para algunos esta calma chicha teñida de desolación y frustración es una noticia positiva; para otros, quizá más realistas, no es mas que el preludio de un seguro agravamiento en casi todos los frentes.

La tensión en Gaza, que ya se desbordó hacia Egipto por su frontera, es alarmante y preocupante, donde no debemos descartar una crisis humanitaria aún mayor y que la estrategia terrorista de Hamas lleve a impredecibles escenarios. Israel ya no puede soportar por más tiempo los atentados terroristas, su opinión pública está harta. Tampoco hay demasiadas buenas noticias, ni avances sustanciales, en las conversaciones entre israelíes y palestinos; las que parecen excelentes relaciones entre las autoridades israelíes y la Autoridad Nacional Palestina no se han materializado en demasiados resultados sobre el terreno y la ruptura entre Gaza y Cisjordania ha significado de facto la creación de dos entidades políticas palestinas, algo que crea mayor complejidad y dificultad en el proceso de paz.

¿Se olvidó Washington de Oriente Medio?

Tampoco ha habido avances en el diálogo con Siria, cuya implicación en la crisis libanesa es evidente y anuncia nuevos y previsibles riesgos, debido a la siniestra y periódica acción de sus servicios secretos en territorio libanés. La inclusión de Siria en un diálogo global para la región, algo que desdeñó la actual administración norteamericana y otras diplomacias europeas, hubiera contribuido a la estabilización del País de los Cedros y al aislamiento de Irán en una región donde cada vez se percibe con más fuerza que a merced de la intervención contra Irak se ha convertido en una potencia regional que preocupa a todos sus vecinos. Ahora, y en vista de que ya no queda mucho tiempo para recular, habrá que esperar hasta noviembre y ver por qué giro opta el nuevo inquilino o inquilina de la Casa Blanca en relación con Siria y la persistente amenaza iraní.

Para terminar con tan complejo escenario, Irak y Afganistán, los dos principales vecinos de Irán y donde Teherán mueve sus fichas sin ocultarlo, siguen presentando una crónica tendencia a la inestabilidad y a la inseguridad. En Irak, por mucho que los analistas neocons lancen las campanas al vuelo y se muestren tan inúltimente optimistas, el terrorismo sigue golpeando con fuerza y resulta difícil imaginar una mañana sin fuerzas occidentales apuntalando al endeble ejecutivo de Bagdad. Mientras que en Afganistán, donde la OTAN se juega su prestigio y quizá su futuro, el control que ejercen los occidentales es mínimo y se aprecian indudables avances de los grupos insurgentes y talibanes en su proyecto de desestabilizar el país y llevarlo al caos; el tiempo juega a su favor y está por ver si la actual estrategia atlantista para este complejo Estado tendrá éxito y será perdurable en el largo plazo. La experiencia histórica en lo que atañe a Afganistán, donde han sido derrotadas desde las hordas de Alejandro Magno hasta los soviéticos, demuestra cuán complejo es controlar este territorio y asentar una administración firme y eficaz. No olvidemos que un reciente presidente afgano acabó sus días colgado de uno de los escasos semáforos que quedaban en pie en las calles de Kabul.

En definitiva, demasiados retos y desafíos que se deberían atender en una agenda de política exterior norteamericana de cualquier candidato que se precie a la Casa Blanca, pese a que, por ahora, en Washington no hay noticias de Oriente Medio. Tampoco en la extenuante campaña electoral norteamericana. El autismo colectivo, incluso de su clase política, parece ser la respuesta norteamericana a la megacrisis que ya se presiente en Oriente Medio.

Ricardo Angoso es coordinador general de la ONG Diálogo Europeo y director de la revista Lecturas para el Debate. Es miembro del Consejo Asesor de INFOMEDIO.

Fuente: INFOMEDIO - 8/2/2008.

 

Apoye la Iniciativa de Ginebra: envíe un e-mail a info@pazahora.net

Escriba en la línea de asunto: "Apoyo Ginebra", e informe su nombre completo, profesión/actividad y ciudad/provincia.

Diseñado por
TWICEBLUE web design