No más condescendencia
Escrito por HAARETZ
Menos de medio año antes de las elecciones presidenciales y ocho meses antes de la fecha de su abandono de la Casa Blanca, George W. Bush presentó ayer ante la Knesset un alto umbral de acción para su sucesor: continuar la enérgica lucha contra las organizaciones terroristas -Al Qaeda, Hamas y Hezbollah- y frustrar los esfuerzos de Irán por lograr armamento nuclear, que amenace la existencia del Estado de Israel. Resignarse a la nuclearización iraní será una traición a las generaciones venideras, sentenció Bush.
Si resulta elegido Obama y no el candidato republicano John McCain, cuyas posturas son iguales a las de Bush, el presidente saliente podría tomar medidas militares aun en los dos meses y medio entre las elecciones y la jura del nuevo mandatario.
Bush eligió referirse en su discurso a su visita a Massada y a la promesa israelí: "Nuevamente Massada no caerá", o, como él lo dijera: "Nunca más". Este dicho se puede interpretar en dos niveles: la firmeza en impedir que Irán logre capacidad de exterminar a Israel, y una comprensión de la posición israelí si es acorralado contra la pared y actúa para disuadir a sus enemigos.
Las posiciones declaradas de Bush no son vinculantes, oficialmente, no obligan a la próxima Administración ni al Congreso, en el que se perfila una hegemonía demócrata, que objeta complicaciones militares en el Medio Oriente. Pero reflejan una lectura de la situación, cuya lógica se mantendrá aun si en enero de 2009 gobierna en Washington Obama y la gente del ala izquierda de los demócratas. El problema iraní no desaparecerá por sí mismo ni se resolverá gracias a diálogos apaciguadores.
El saliente comandante de la Fuerza Aérea, general Eliezer Shkedi, se expresó hace poco y en diversas oportunidades en el mísmo espíritu que el de Bush. No se trata de declaraciones de campaña electoral. Si el gobierno de Israel decide emprender un operativo militar contra el átomo iraní, tal como lo decidió el año pasado contra el reactor sirio y en 1981 contra el reactor nuclear iraquí, tal decisión estará influida por las posturas de los altos comandantes de Tzahal y de la Inteligencia. Un estado judío, cuyos hombres clave en el gobierno y el ejército están convencidos de que 75 años después del ascenso de Hitler al poder se cierne sobre él una amenaza similar, no puede conformarse con rezongos.
El discurso del legado de Bush en la Knesset debe ser un tiro por elevación a Irán, y no sólo a ese país, de que se encuentra ante países determinados y una política enérgica de no permitirle desarrollar armamento nuclear. Las propuestas presentadas por algunos países de Europa y EE.UU. a Irán para motivarlo a abandonar el desarrollo de tecnología nuclear, fueron respondidos por Irán con una contrapropuesta, cuyo eje es su deseo de ser socio en la solución de "los problemas del mundo". Ahmadinejad, con sus amenazas salvajes niega toda posibilidad de tomar con seriedad y confianza las propuestas iraníes, y así refuerza las voces combativas que llaman a una solución militar.
Fuente: Haaretz - Povesham - 16/5/2008.
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