Principales amenazas de Israel al cumplir 60 años: Irán, “Hamastán” y Hezbollah

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Escrito por MOSHE ROZEN

Ruhola  Jumeini (Khomeini )-"Alma de  Dios", en idioma farsi- nació en 1902 en Jumein, Irán. Cuando en  1969  publicó su proclama "Por un Gobierno Islámico" ésta fue considerada -muy equivocadamente- como una expresión de un pensamiento arcaico, absolutista, que no arraigaría en las jóvenes generaciones de su país. El régimen del "Shá" Reza Pahlevi  creía que un totalitarismo "modernista" evitaría el  surgimiento de opositores políticos y afincaría, para siempre, un sistema social más cercano al capitalismo "occidental y cristiano" que a las utopías teocráticas de los grupos shihitas afines a Jumeini.

En aquellos días  pocos imaginaron que Jumeini fundaría las bases de una dictadura inspirada en un Islam agresivo y fundamentalista, que amenaza convertirse-mediante planes nucleares- en un polo imperial, tanto militar como geopolítico, en Medio Oriente.

Irán y su proyección latinoamericana

Pero las ambiciones hegemónicas formuladas por Jumeini y materializadas paulatinamente por el actual presidente de Irán (Mahmoud Ahmadineyad) no se reducen al Asia Menor.

Mahmud Ahmadineyad ve en América Latina y el Caribe una sucursal del panislamismo diseñado por el Ayatola  Jumeini hace  cuatro décadas.

A fines de abril de 2008, se reunió en Caracas la quinta comisión de Asuntos Económicos Bilaterales conformada por los gobiernos de la República Bolivariana de Venezuela y la República Islámica de Irán.

En aquella oportunidad, los presidentes de ambos Estados conversaron telefónicamente y expresaron su resolución de profundizar sus relaciones en todos los planos.

Recientemente se instalaron vuelos comerciales directos entre ambos países y se registra una creciente afluencia de asesores iraníes que arriban a Venezuela.

En el ámbito económico, en el año 2005, el volumen de operaciones comerciales entre ambos países alcanzó los mil millones de dólares. Esta cifra se triplicó en los últimos años.

Paralelamente, el presidente venezolano reiteró su apoyo a los programas nucleares de su homólogo iraní.

Por otra parte, la presencia iraní en América Latina se hizo sentir cuando Ajbar Hashemi Rafsanjaní, quien fuera presidente de esa República Islámica entre 1989 y 1997,  ejecutó, vía el grupo terrorista libanés-chiita Hezbollah, los atentados que demolieron en Argentina la sede diplomática de Israel -en 1992-  y de la central comunitaria de la colectividad judía (AMIA) en 1994.

Crece el apoyo a Hamas

Así como en su momento no pocos observadores internacionales ironizaban sobre la capacidad del "jumeinismo" de ser  la fuerza rectora de Irán -y probablemente de muchos millones de musulmanes en otros Estados árabes expuestos a su influencia-  en los últimos meses se percibe una preocupante apatía en relación a la escalada de guerra y terror que tiene como foco promotor al Hamas en la franja de Gaza.

Día a día, hora tras hora, el Hamas y la Yihad Islámica bombardean con misiles de todo tipo a las poblaciones del Neguev Occidental, en Israel. En las últimas semanas, los grupos armados que operan desde el "Hamastán" -la republiqueta islámica de Gaza- acrecientan sus esfuerzos bélicos. Con los pertrechos iraníes se ataca a la ciudad de Ashkelon y se pretende incrementar la distancia de impacto de los misiles Grad (también de origen iraní) para afectar a otras ciudades de la zona sur.

Evitar el diálogo

El régimen de Teherán busca atenazar a Israel: desde el Líbano el Hezbollah es una sombra de agresión contra las ciudades y kibutzim del norte; en la zona meridional, la Yihad y el Hamas provocan incesantemente a Israel.

En ambos casos,  no se trata solamente de "aguar la fiesta" a Israel, que celebra sus primeros sesenta años de soberanía: la política belicista de Ahmadineyad es un modo de tocar el timbre en las puertas de Damasco y evitar que Siria ingrese en la esfera del diálogo con Israel que impulsan sectores moderados del ámbito palestino. Así como la penetración iraní en Venezuela tampoco se circunscribe a Chávez: desde Jumeini hasta Ahmadineyad, sabemos que -en Teherán- no dan puntada sin hilo.

Fuente: Revista Horizonte - Mayo de 2008.

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