Israel no se propone atacar a Irán en breve
Escrito por YOSSI MELMAN
Contrariamente a las versiones publicadas en "The New York Times", de que un ataque israelí a Irán es cierto e inminente, una decisión tal todavía está lejos y sería sólo una última opción.
Voceros israelíes agravaron en las últimas semanas sus expresiones contra Irán. Desde el primer ministro Ehud Olmet y el embajador israelí en Washington Salai Meridor, hasta las frontales declaraciones del ministro de Transporte Shaúl Mofaz. Su reiterado mantra es que Israel no podrá soportar un Irán nuclearizado. Israel, en efecto, tiene gran temor de la posibilidad de que Irán, cuyos líderes amenazan con exterminarlo, logre frabricar armas atómicas. Se puede ver en dichas expresiones públicas y en diálogos secretos mantenidos por líderes de Israel con líderes mundiales, una especie de "preparación del terreno" para la posibilidad de que Israel ataque a Irán.
Es cierto también que todos los factores responsables del "Caso Irán" -el Mossad, Inteligencia Militar, División de Operaciones de Tzahal, Fuerza Aérea, Comisión de Energía Atómica- se preparan para el peor escenario. Es su obligación profesional. Pero de ahí a la conclusión, tal como muchos se apresuran a extraer a raíz de la publicación en el "New York TImes", de que el ataque israelí es cierto e inminente, la distancia es muy larga. Tal decisión, no sólo no fue tomada en ningún foro vinculante en Israel, sino que ni siquiera fue tratada. La decisión de atacar a Irán para frustrar su programa nuclear es la última alternativa, y la posibilidad de que ello ocurra depende de no pocas variables, y se desarrolla sobre varios ejes temporales, parte de las cuales se tocan y parte son paralelos.
Israel no emprenderá un ataque a Irán sin coordinarlo de antemano con EE.UU.
El eje más importante es el de las relaciones con Estados Unidos. Tal como ha ocurrido varias veces en la historia -Guerra de los Seis Días, Guerra del Día del Perdón, Primera y Segunda Guerra del Líbano, ataque al reactor nuclear en Siria- Israel no emprenderá un ataque a Irán sin coordinarlo de antemano con EE.UU. Puede tratarse de un pacto de silencio, una insinuación de luz amarilla o un pedido expreso de luz verde. Pero sin un entendimiento previo con EE.UU., es muy dudoso que haya en Israel un liderazgo que pueda tomar semejante decisión. Este entendimiento está condicionado, tal vez y en primera instancia, a la pregunta de quién ocupará la Casa Blanca luego de las elecciones de noviembre de 2008.
Otro eje es el de las sanciones internacionales. Las mismas se manejan con lentitud. Rusia y China frenan toda jugada norteamericana-europea destinada a aplicar sanciones dolorosas que afecten la economía iraní. Pero Israel no se desesperó aún de la posibilidad de que, al fin y al cabo, la política de Moscú cambie, así como la de China y de las capitales europeas, y se decidan por durísimas sanciones.
Otro eje temporal importante es el de la situación interna en Irán mismo. En la próxima primavera (mayo) se prevén allí elecciones presidenciales. Si el líder supremo, Ali Khamenei, decide que se ha hartado (en especial por la agravada crisis económica) del presidente Mahmud Ahmadinejad, y le impide presentar su candidatura o actúa para su derrota en las elecciones, será ello un viraje dramático que podría propinar un duro golpe, también, al programa de Irán y a los planes de Israel para frustrarlo.
A pesar de que la mayoría de los expertos coiniciden en que la búsqueda de armamento nuclear une a la mayoría de las bancadas políticas y religiosas en Irán, hay de todos modos diferencias de matiz entre ellos. Es probable que un nuevo presidente venido de las filas del conservadurismo, menos radicales, acepte suspender el enriquecimiento de uranio y tienda hacia un diálogo en este tema con Occidente. Pero este eje también puede tener un escenario sorpresivo. Ello podría ocurrir en l aforma de una dramática jugada tecnológica: Irán declarará aun antes de las elecciones en febrero de 2009, al conmemorarse 30 años de la revolución, que ha logrado controlar todas las fases del enriquecimiento de uranio y que posee capacidad para desarrollar armamento nuclear.
Un cuarto eje, sin el cual no es posible tomar ninguna decisión política en Israel es, por supuesto, la preparación operativa de la Fuerza Aérea y los organismos aledaños que tomen parte en el ataque. ¿Está capacitado Israel desde el punto de vista militar para dar un golpe crítico y significativo a los lugares vitales en los que Irán desarrolla sus armas nucleares, al punto de su entorpecimiento por varios años?
Sólo en base a respuestas claras a todas las variables mencionadas, cuando esté claro, también, el alto precio que podría pagar Israel, y sólo después que resulte claro que todas las demás instancias han sido agotadas, -que EE.UU. no sea el que ataque, que el régimen iraní no cambie, que las sanciones no funcionen- deberá reunirse en aquel día el gobierno de Israel, para tomar una de las decisiones más fatales y decisivas de su historia.
Fuente: Haaretz - Povesham - 22/6/2008.

