¿Sanciones económicas u opción militar?

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Escrito por SAMUEL HADAS

En un primer momento ninguna fuente autorizada israelí reaccionó a la noticia publicada en el New York Times y originada en fuentes anónimas de la Administración en Washington, de que la Fuerza Aérea israelí realizó a principios de este mes en el Mar Mediterráneo ejercicios militares en los que participaron más de cien aviones, entre ellos bombarderos tácticos, helicópteros, aviones de reabastecimiento, etc., y que consistieron en prácticas de formación y reabastecimiento en el aire, ''en preparación de un posible ataque a las instalaciones nucleares iraníes''.

Israel no se caracteriza por permitir que sus planes militares lleguen al conocimiento del gran público, pero parecería que esta vez a nadie de su estamento militar le ha disgustado que esta noticia haya llegado a las primeras planas de los diarios más importantes del mundo.

Días después de la publicación del diario norteamericano, fuentes militares israelíes no identificadas, de alto nivel, calificaron las maniobras como una acción disuasoria para presionar a Irán a que abandone su programa de enriquecimiento de uranio que, en opinión de la gran mayoría de los expertos, le permitiría acceder a armamento nuclear.

En Israel crece la preocupación como resultado de la evaluación de sus servicios de inteligencia sobre el alcance y la naturaleza del programa nuclear iraní. Sobre todo después de la publicación del informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, en el que se acusa a Irán de falta de cooperación, especialmente en lo relacionado con las alegaciones de que su programa nuclear podría estar orientado a su uso militar y no civil.

El propio director general de la Agencia, Muhamad Al-Baradei, acaba de declarar en entrevista televisiva que ''considerando el número de centrífugas y la cantidad de uranio del que dispone, Irán, de proponérselo, podría disponer al cabo de seis meses a un año de la cantidad de uranio enriquecido necesario para una bomba nuclear''.

Mientras la Unión Europea anuncia nuevas sanciones, Irán, desafiante, responde que sanciones adicionales no afectarán su programa nuclear y que la política de ''zanahorias y palos'' de la Unión Europea no detendrá a Irán.

El Gobierno iraní anunció reiteradamente que la renuncia a su programa de uranio no es negociable. Su presidente, el inefable Mahmud Ahmadineyad, en encuentro con algunos jueces, ha propuesto integrar ''una corte especial para castigar a las criminales potencias internacionales que tratan de frenar su programa nuclear''.

Mientras tanto, algunos países de Oriente Medio ponen en marcha programas nucleares: Arabia Saudita ha firmado un acuerdo de cooperación nuclear civil con Estados Unidos, y Francia ha firmado o se apresta a firmar acuerdos similares con Egipto, Marruecos, los Emiratos Unidos Arabes y Jordania.

Siria, por su parte, después que instalaciones nucleares secretas en construcción fueran destruidas meses atrás, de acuerdo a lo publicado en el extranjero, por la Fuerza Aérea israelí (y que según fuentes de inteligencia norteamericanas eran parte de un programa de cooperación nuclear con Corea del Norte e Irán), ha anunciado su interés en desarrollar un programa nuclear en ''un marco árabe'' en cooperación con Turquía. Ello, mientras el presidente francés Nicolas Sarkozy reitera en Israel su ''pleno rechazo'' del programa nuclear iraní y que "un Irán nuclear es inaceptable para Francia''.

''Este ha sido un ensayo. Si la diplomacia no da resultado, Israel deberá adoptar medidas militares para detener el enriquecimiento de uranio destinado a la fabricación de bombas'', acaba de declarar una fuente militar israelí, para quien, con estas maniobras, Israel ha buscado transmitir un mensaje a Washington y a la UE, que ''los iraníes deberían leer muy cuidadosamente antes de proseguir con su programa nuclear''.

La exigencia de poner fin al apaciguamiento de Irán llega desde casi todo el espectro político israelí. Apaciguamiento que termina en el estallido de una guerra es un tema familiar en la historia de la humanidad.

Las declaraciones contra el régimen teocrático de Teherán han subido de tono. La cima fue alcanzada por el ministro de Transportes, ex titular de Defensa y ex jefe del Estado Mayor del Ejército, Shaúl Mofaz, para quien un ataque a Irán es inevitable si no interrumpe su programa nuclear.

No es el único político israelí a quien se le suelta la lengua. Otros se han pasado hablando de Irán y amenazando con posibles acciones militares. Pero en Israel no se ignora que con un ataque a las instalaciones nucleares iraníes se asumiría un grave e incalculable riesgo y que el precio a pagar será muy alto.

El ministro de Defensa de Irán, Mostafá Nayar, para quien las maniobras militares israelíes no son sino parte de una guerra psicológica "para aterrorizar a su país'', reaccionó advirtiendo que su país responderá ''de forma destructiva''.

Pero, como advierte el ex ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Yoshka Fischer, si la alternativa de Israel está entre la aceptación de un Irán nuclear o un intento de impedirlo, pese a las previsibles consecuencias, está claro lo que debe esperarse. ''Israel no permanecerá a la expectativa hasta que las cosas tomen su rumbo'', agrega Fischer.

Si la sola amenaza de Mofaz contribuyó al mayor alza del precio del crudo en un día (alrededor de diez dólares), podemos imaginar las catastróficas consecuencias de un bombardeo en el caso seguro de represalias iraníes como la interrupción por la fuerza del flujo del petróleo del Golfo. Nadie se atreve a predecir el desastre que significaría. No hablemos ya de sus misiles y sus cabezas de puentes en el Líbano (cuarenta mil cohetes y misiles en manos de su protegido Hezbollah) y la Franja de Gaza.

Pese a que los factores israelíes involucrados en el tema -el servicio de inteligencia de las Fuerzas Armadas, la Fuerza Aérea, el Mosad, etc.- se preparan ''para lo peor'', la idea más extendida entre los analistas israelíes es que, contrariamente a la versión del New York Times de que un ataque israelí es cierto e inminente, una decisión de índole tal está aún muy lejos de ser adoptada.

''La decisión de atacar a Irán para frustrar su programa nuclear es la última alternativa'', escribe el experto israelí en temas iraníes, Iosi Melman, del Haaretz. Sin un entendimiento con la Administración americana, Israel no emprenderá una acción contra Irán. Este entendimiento podría estar condicionado al interrogante de quién será el próximo presidente de Estados Unidos.

El ex embajador de este país en la ONU, el ultra conservador John Bolton, en entrevista al Daily Telegraph británico, arriesga el pronóstico de que "Israel podría actuar entre noviembre y la inauguración del mandato del próximo presidente'', si el elegido es el senador Barack Obama. Según la teoría de Bolton, Israel no hará nada antes de las elecciones, ''para no afectarlas''. Israel, agrega el ex embajador, tiene aprensiones sobre la política exterior de Obama, por lo que ``su elección podría ser el factor que acelere un golpe israelí''.

La mayoría de los analistas coincide en que Israel no excluye la posibilidad de actuar unilateralmente, pero su objetivo es movilizar a la comunidad internacional a fin de que agote los esfuerzos diplomáticos para convencer al régimen teocrático de Teherán de interrumpir su programa de enriquecimiento.
Israel intentará convencer a Estados Unidos y la Unión Europea de disuadir a Irán de continuar con este programa, aplicando duras sanciones económicas y políticas, a la vez que manteniendo una opción militar con la credibilidad necesaria.

El autor es Analista diplomático. Primer embajador de Israel en España y la Santa Sede.

Fuente: Aurora - 26/6/2008.

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