"Irán no está en condiciones de amenazar a Israel de forma seria"
Escrito por BAQUER MOIN
Baquer Moin es un periodista y escritor iraní, que dirigió durante años la delegación de la BBC en Asia Central. Recientemente visitó Barcelona donde participó en el ciclo 'Los enigmas de Irán', organizado por el CCCB - Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. Experto en este país asiático, siempre en el centro de la actualidad y a menudo tan desconocido, Moin apuesta por iniciar el diálogo entre Washington y Teherán para mejorar la situación de la zona.
- En primer lugar me gustaría que me explicara que tipo de democracia hay en Irán.
Irán es mitad democracia, mitad teocracia. Por un lado, tiene Parlamento, cuyos miembros son escogidos de forma democrática. Al mismo tiempo, sin embargo, el poder final en Irán recae en el líder religioso supremo. No es una democracia en el sentido occidental de la palabra.
- ¿Qué papel tiene la mitad teocrática?
Tiene derecho a veto sobre cualquier aspecto. A la vez, el Parlamento tiene poder limitado, puesto que el presidente (en la actualidad, Mahmud Ahmadineyad) es sólo el jefe del Ejecutivo. El hombre más poderoso de Irán no es el presidente, sino el Líder Supremo (Alí Jamenei, en la actualidad), quien actúa mediante consultas a cargos electos o no electos. Es un tipo de Gobierno único, que no es ni una democracia ni una dictadura, es algo en el medio.
- ¿Cuál es la relación entre el presidente Ahmadineyad y el Líder Supremo Jamenei?
La Constitución dice que el presidente es escogido por el pueblo, pero al mismo tiempo, si hace algo incorrecto, el Parlamento puede destituirlo si el Líder Supremo da su apoyo. No obstante, ahora Ahmadineyad está en sintonía con lo que quiere hacer el Ayatolá Jamenei, ya que se sitúa en el lado más conservador de la Revolución. Otros ex presidentes fueron más abiertos y pragmáticos, pero Ahmadineyad es más conservador.
- Pese a esta sintonía, el actual presidente tiene las manos atadas para gobernar.
Naturalmente.
- ¿Qué tal lo está haciendo el presidente?
Cuando Ahmadineyad llegó a la presidencia prometió mejorar la situación del país, reduciendo la corrupción. Pero pese a que el barril de petróleo ha rozado los 140 dólares, la economía iraní no funciona bien, ya que hay una gran inflación. Esta situación afecta sobre todo a los pobres, muchos de los cuales votaron por Ahmadineyad. Por ello, sus reformas económicas suelen ser criticadas por no haber mejorado la situación del país.
- ¿Cuál es la posición iraní sobre el desarrollo del programa nuclear?
Creo que el poder en Irán, incluso dentro del partido conservador, no quiere un enfrentamiento militar, porque consideran que una acción militar y la posterior respuesta iraní no serán buena ni para el país ni para los países vecinos. Este es el debate que hay ahora en Teherán. Al mismo tiempo creo que el problema clave de este conflicto es la falta de diálogo entre Irán y EE.UU. Los líderes iraníes creen que los estadounidenses quieren apartarlos del poder y que cualquier concesión que hagan, será insuficiente para Washington. Hay una gran falta de confianza entre ambos países. Teherán recuerda que ha apoyado a Occidente en Afganistán e inicialmente en Iraq, pero que no se ha reconocido su papel.
- Usted comenta que Irán quiere que se reconozca su papel, pero al mismo tiempo, por ejemplo, amenaza a Israel y piden que este país desaparezca del mapa.
Para ser honesto, Irán no está en condiciones de amenazar a Israel de forma seria, ya que Israel tiene armamento nuclear, así como el ejército más importante de Oriente Medio. Además, el problema de Israel es con Palestina. Si halla una solución a este conflicto, Irán no tendrá otra alternativa que no sea aceptarlo. Mi opinión es que nadie se toma en serio la retórica de Ahmadineyad contra Israel. Irán e Israel, y el resto de países de la zona, tienen que vivir en armonía porque están en la misma región. No obstante, el asunto palestino crea mucho resentimiento en el mundo musulmán y árabe, y Ahmadineyad intenta usar este resentimiento en su retórica. Pero nadie cree que Irán esté en posición de atacar a Israel.
- ¿Cree que la comunidad internacional puede confiar en que el programa nuclear iraní tiene una finalidad exclusivamente civil, tal y como sostiene Teherán?
Me parece que los iraníes tienen la experiencia de la guerra con Iraq de los 80, en la que la comunidad internacional apoyó más a Iraq. Psicológicamente, a los iraníes les gustaría tener la opción del conocimiento nuclear. Por lo que sabemos, no hay ningún plan para fabricar una bomba nuclear, pero quieren tener la opción de conocer cómo hacerla.
- Dice que Washington y Teherán deben hablar, pero a veces suenan tambores de guerra en EE.UU. en dirección a Irán. Eso no ayuda para sentarse a dialogar.
Hay gente en EE.UU., como los neoconservadores -cuya influencia es ahora menor que antes- que apuestan por lo que ellos llaman "caos constructivo" y que sí atacarían a Irán. Pero Irán es distinto que Iraq o Afganistán, porque tiene la facultad de hacer la vida muy difícil a EE.UU. si es atacado. Por eso una guerra total como la de los países que comentaba es una posibilidad muy remota. Desde el punto de vista iraní, evidentemente el pueblo no quiere guerra, ya tuvieron esa experiencia en los ochenta contra Iraq. Por eso, el pueblo presiona al Ejecutivo de Ahmadineyad para que encuentre una solución al conflicto nuclear.
-¿Piensa que con la llegada de Obama o McCain las cosas mejorarán? Obama apostó por iniciar un diálogo con Teherán pero al mismo tiempo dijo ante el lobby proisraelí de Washington que defendería a Israel de un ataque iraní.
Me parece que la influencia del lobby está siempre ahí, sea quien sea el presidente de EE.UU. El asunto clave, sin embargo, está en que a Israel le gustaría tener la superioridad en la región. Si Washington apoya esta situación no veo que pueda establecer un diálogo con Irán para solventar los problemas. Irán tiene ciertos intereses regionales y es un país que ha estado ahí desde hace miles de años y, por ello, debe ser reconocido por Occidente y no ser ignorado. Hay irracionalidades en el comportamiento iraní y en su retórica, pero estos son asuntos que deben ser solventados mediante el diálogo.
- Irán sufre una de las tasas más altas de fuga de cerebros del mundo. ¿Qué problemas provoca esto?
Hay varios motivos que explican la fuga de cerebros: uno, las condiciones sociales; dos, la falta de trabajo y de oportunidades; y tres, la falta de inversiones extranjeras en el país. Mi sensación es que dado que el Gobierno ha prometido revertir esta situación y no lo ha logrado, hay mucho desengaño. Además, el 60% de la población iraní está por debajo de los 30 años. Las universidades iraníes producen cada año miles de graduados que necesitan trabajo. Por ello, tienen que salir del país, algo a lo que el Ejecutivo no desagrada porque así mandan dinero a casa.
- ¿Por qué ha fallado el Gobierno?
El principal problema es que el sistema islámico no ha funcionado como se preveía. La revolución iraní estaba basada en la independencia, la libertad y la democracia, así como en un gobierno islámico. Pero este Gobierno ha asumido el poder por encima de los otros preceptos. La libertad individual está siendo erosionada por la línea dura de los conservadores que quieren imponer su deseo, evitando así que los representantes de la gente corriente accedan al Parlamento, donde éstos tienen el poder de veto. Esto provoca una gran decepción.
Fuente: La Vanguardia - 23/7/2008.

