Viva la gran diferencia

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Escrito por MARIO WAINSTEIN

No creo sorprender a ninguno de mis lectores si digo que no simpatizo con Jabad. Por el contrario, dentro de la discusión interna judía, considero a ese movimiento uno de los más molestos y peligrosos, como afirmé ya en más una oportunidad. Jabad es un movimiento religioso integrista, que pretende eventualmente que la halajá sea la que rija los designios de todo el mundo judío, y dentro del integrismo judío tiene además un claro tinte mesiánico, esotérico, vale decir: peligroso, llegando al absurdo punto de entronizar a su extinto rabino como el Mesías oculto.

Sin embargo, como todo en esta vida, el peligro de Jabad también es relativo. Dentro del horror causado por el vil y pusilánime ataque terrorista en Bombay, hubo un encuentro entre dos integrismos, de diferentes cultos, que ilustran claramente acerca de las diferencias entre ambos y de los peligros más auténticos que acechan a nuestra civilización.

Jabad no ha matado y seguramente no habrá de matar a nadie. Para lograr su objetivo concurre a las escuelas, intenta persuadir a judíos en cualquier lado -en la calle, en la estación de trenes, en el aeropuerto- para que se coloquen filacterias o pongan una mezuzá en la puerta de su casa. Encienden un enorme candelabro en Janucá, invitan a todos los judíos en cualquier lugar del mundo a pasar las fiestas junto a ellos.

Los integristas islámicos, en cambio, mataron en esta última acción de Yihad, para gloria de su Dios, alrededor de 200 personas, agregándolas a los miles ya asesinados previamente. El Islam se ha convertido en la única religión en cuyo nombre se permite y se encomienda la matanza de personas. A esta altura ya nadie en su sano juicio puede alegar que se trata de casos excepcionales, o que no se puede, como estoy haciendo, endilgar la responsabilidad a toda una religión.

Se puede y se debe. Porque la cantidad ya excede cualquier modelo estadístico y no se puede hablar de un grupúsculo. Se puede y se debe porque las voces de autoridad que deberían alzarse para protestar en nombre del Islam han enmudecido y de esa manera son cómplices de la matanza. De ésta y de las anteriores.

Hablo de imanes prestigiosos, hablo de la dirigencia de Hamás tanto en Gaza como en Siria, hablo de Hezbollah (¡Partido de Dios!). Hablo, en resumen, de los que pueden influir, lo saben, callan y por eso mismo son cómplices.

En resumen: la diferencia entre el integrismo judío y el islámico, es directamente proporcional a la diferencia entre el judaísmo y el Islam.

Fuente: Aurora - 4/12/2008.

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