El nuevo contendiente del Irán
Escrito por ALIREZA NADER
WASHINGTON – La campaña presidencial del Irán acaba de ponerse más interesante, al lanzarse al ruedo el ex Primer Ministro Husein Mousavi y retirarse de él el ex Presidente Mohammad Jatamí. Esa novedad plantea el desafío más importante hasta ahora al Presidente Mahmoud Ahmadinejad... y una posible oportunidad para cambiar la relación entre el Irán y Occidente.
Muchos de los miembros de la minoría selecta iraní creen que Mousavi, quien considera que el Irán “no está en buena situación”, cuenta con las credenciales ideológicas y revolucionarias para oponerse a fundamentalistas islámicos como, por ejemplo, Ahmadinejad. Al mismo tiempo, está asociado con reformistas iraníes, partidarios de que el Irán aplique importantes cambios en su política exterior e interior para salvarse de la crisis económica y del aislamiento internacional.
Una presidencia de Mousavi podría propiciar políticas exteriores de las que formaran parte conversaciones con los Estados Unidos y la Unión Europea sobre varias cuestiones, incluido el programa nuclear del Irán. Sin embargo, Mousavi afrontará muchos obstáculos en los meses anteriores a la votación del 12 de junio y sólo tendrá éxito, si se lo permite el Dirigente Supremo, Ayatolá Ali Jamenei.
Mousavi tuvo una importante participación en el movimiento revolucionario que derrocó al Shah en 1979. Como Primer Ministro de 1981 a 1989, se le atribuyó el mérito de dirigir al Irán durante las crisis del primer período revolucionario y de la guerra entre su país y el Iraq.
Mousavi, considerado de forma generalizada un tecnócrata capaz, ha sabido navegar con frecuencia por el complicado laberinto económico y político del Irán. Parecía haber abandonado un papel activo en la política después de que se eliminara su puesto en 1989, pero ahora ha vuelto ostensiblemente a la superficie, como un Cincinato persa, para ayudar al Irán en su momento de necesidad.
El Irán gobernado por Admadinejad afronta su peor crisis económica en decenios. La inflación, el desempleo, las sanciones y la bajada de los precios del petróleo han creado una gran tormenta que amenaza la estabilidad del régimen y, sin embargo, el público y la minoría selecta consideraron a los contendientes en las elecciones presidenciales capaces de mejorar la situación del Irán.
Ahmadinejad conserva algún apoyo entre las clases rurales y pobres, pero gran parte de la clase dirigente, incluido su propio bando político, lo considera con desdén. Sus fracasos económicos han puesto de relieve la necesidad de un presidente más capaz y moderado.
Entretanto, el ex Presidente Jatamí es denigrado por los fundamentalistas y la plana mayor de los Guardias Revolucionarios, quienes repetidas veces obstaculizaron su programa de reformas durante su presidencia. Un artículo recientemente publicado en el periódico de extrema derecha Kayhan , próximo a Jamenei, había hecho una advertencia a Jatamí para que evitara la misma suerte que la asesinada Benazir Bhutto en el Pakistán. No es de extrañar que retirara su candidatura y dejase a Mousavi, tecnócrata y revolucionario, como único competidor viable de Ahmadinejad.
Pero el cambio no resulta fácil en el Irán. El Dirigente Supremo Ayatolá Ali Jamenei desconfía de Mousavi, que fue Primer Ministro durante la presidencia de Jamenei en el decenio de 1980. Los dos estuvieron enfrentados con frecuencia por las políticas económicas, sociales y religiosas. En cambio, Ahmadinejad ha sido leal a Jamenei y ha seguido en gran medida sus políticas en los cuatro últimos años. A juicio de Jamenei, Ahmadinejad fue quien mantuvo a raya a sus oponentes reformistas y opuso resistencia al intento del Presidente George W. Bush de “dominar” el Irán y Oriente Medio.
Un cambio visible en el “comportamiento” americano durante el gobierno de Obama podría facilitar el apoyo –o al menos la aquiescencia– de Jamenei a una victoria electoral de Mousavi. Jamenei puede ser fundamentalmente contrario a unas relaciones plenas entre los Estados Unidos y el Irán, pero un nuevo presidente iraní puede brindar la oportunidad de hacer unas limitadas acomodaciones, tal vez también en el frente nuclear, y una disminución de las tensiones entre los EE.UU. y el Irán en los próximos meses, aun cuando no vaya acompañada de avances importantes en la relación, podría mejorar la perspectiva para un resultado de las elecciones más justo y menos manipulado.
Mousavi es el hombre al cual observar, pero, como siempre, las elecciones en el Irán no son ni previsibles ni transparentes. Los que llevan la voz cantante –Jamenei y los Guardias Revolucionarios– seguirán ejerciendo una influencia potencialmente decisiva.
Alireza Nader es analista de la RAND Corporation, institución sin ánimo de lucro que contribuye a mejorar las políticas y la adopción de decisiones mediante la investigación y el análisis.
Fuente: Project Syndicate, 2009. Traducido del inglés por Carlos Manzano.

