30 años de PAZ AHORA

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Escrito por ARIEL RUBINSTEIN

Hay algunos que piensan que Paz Ahora fracasó al ocuparse solo de un aspecto de la experiencia israelí e ignorando otros temas- en particular, el tema social. Yo no estoy de acuerdo con esta opinión. El movimiento se ocupó del tema que fue y es el más importante  en la experiencia israelí desde 1967. La ocupación y la empresa de los asentamientos.

Me gustaría ver a Israel transformada en un estado ejemplar de bienestar social y que aspire a la igualdad. Sin embargo, yo me puedo imaginar viviendo en una sociedad que oscila entre un estado de bienestar social y un estado como lo concibe Netanyahu.  

Pienso que el surgimiento de una clase opulenta en Israel, aún si tiende a apoyar opiniones pacifistas, daña los fundamentos de la democracia. No obstante, yo puedo considerarme como un ciudadano en un estado de 19 familias, mientras haya mecanismos democráticos capaces de desplazarlos.  

Yo puedo imaginar un Israel que sea más secular y un Israel que sea más religioso. Ninguna de estas alternativas haría de mi presencia aquí algo, que en un futuro razonable, me avergüence.  

Una conducta incorrecta del gobierno es mala. Pero la corrupción forma parte de cualquier gobierno, y luchar contra la corrupción corresponde a cualquier estado desarrollado. El nivel de corrupción está lejos de convencernos de escapar de aquí. 

Sin embargo, hay un tema que afecta la esencia del estado de Israel de un modo casi irrevocable, y que lleva a preguntarme si yo desearía que mis hijos vivan en la Tierra de Israel: un Israel que ocupa, puebla los territorios y desdeña la imagen humana de miembros de un pueblo diferente- no es nuestro Israel. Este es un Israel que plantea a muchos de nosotros profundos interrogantes, no solo acerca de sus posibilidades de supervivencia, sino también acerca de nuestro deseo, en el estricto plano personal, de formar parte de él.  

Yo puedo imaginar a mis hijos viviendo en un Israel corrupto y desigual, con un débil sistema de justicia, concurriendo a escuelas sobrecargadas con estudios judaicos. Pero yo no puedo aceptar la idea que  mis hijos vivirán en un Israel que puebla los territorios y actúa abusivamente.  

El enfoque de Paz Ahora sobre los temas de la ocupación y los asentamientos no fue un capricho político, sino más bien una expresión de una visión del mundo que considera al pueblo judío identificándose  fundamentalmente con aquellos que sufren la ocupación, despreciando al ocupante y opresor. Para nosotros, dominar a otro pueblo es comparable a ser “impuro.” 

Esta opinión me conduce a admitir el fracaso de Paz Ahora. No convencimos a la gente que estos temas sensibles son importantes para nosotros del mismo modo como supieron convencer los estudiantes de la yeshivá de Mercaz Harav y los colonos de Kedumim que la colonización de toda la Tierra de Israel está grabada en sus corazones. Parte de la sociedad israelí nos considera como un grupo de hedonistas y derrotistas y no como un grupo ideológico.  

Me parece que Paz Ahora ha puesto demasiado énfasis sobre el costo de la guerra y los beneficios de la paz, y demasiado poco sobre la postura conceptual que significa ejercer un dominio sobre otro pueblo. Personalmente nunca me gustó la denominación “Paz Ahora,” que está basada en un axioma sobre la posibilidad de la paz.  

Demasiadas veces, voceros del sector profetizaron acerca de la paz. En los pasados 30 años no se ha evidenciado  moderación de la visión política de la derecha, ni ésta ha proporcionado una prueba inequívoca sobre la viabilidad de la senda de la paz. No tengo idea si la paz es posible, pero según mi modo de ver nuestras posturas son todavía correctas, aún si la paz es solamente un anhelo.

Fuente: Yediot Ajaronot - 14/04/2008 - Traducción: Israel Laubstein  

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