Pro y contra de la tregua con Hamás
Escrito por MARIO WAINSTEIN
Hay dilemas difíciles de explicar, porque no son lo que aparentan o aparentan ser algo que no son. Cuando la gente oye la palabra ''paz'', o ''cese de fuego'', se coloca en forma automática a favor. Máxime cuando se trata de un acuerdo de simetrías y sin condiciones previas: lo único que exigen los palestinos a cambio de su disposición a cesar el fuego, es que lo haga Israel también.
Las razones para no aceptar la propuesta -y quizás después de todas las consideraciones lo mejor será aceptarla- son serias y de peso. Ignorarlas sería una ingenuidad imperdonable. Sólo después de un debate que contemple todos sus aspectos se podrá decidir con propiedad y también entonces, el peso de las presiones internacionales deberá minimizarse.
Hamás aceptó la propuesta egipcia de cese de fuego, y lo hacen también las otras organizaciones extremistas y fundamentalistas, porque siente que está al borde del colapso. Ello no es malo para Israel, pero tampoco suficiente como para por eso solo rechazar una propuesta que lleve tranquilidad al sur del país.
La propuesta habla de un cese de fuego, una tregua por espacio de seis meses. Un tiempo suficiente como para reorganizarse, pertrecharse y prepararse para reanudar la lucha en mejores condiciones. La posibilidad de comprometerse por un periodo más largo no existe: en todo caso se habla de meses.
Si se quiere que la tregua sea por un periodo más amplio, Hamás exige la retirada israelí total a las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días (1967) y la creación de un Estado palestino independiente con su capital en Jerusalén. En ese caso, la tregua pasaría a ser de diez años, pero sin que la organización reconozca a Israel ni firme un acuerdo de paz.
¿Qué sentido tiene, en esas circunstancias, acceder a la propuesta egipcia, gozar de los beneficios de una tregua durante unos meses, incluso un año, y después volver a la misma situación pero en condiciones peores?
Por otro lado, si se puede llegar a un acuerdo de verdad con Hamás, es decir un modus vivendi que sin incluir una paz formal ni reconocimiento mutuo garantice la posibilidad de convivir más o menos normalmente con un conflicto no resuelto, hay que tratar de concretarlo. Después de todo, los conflictos se resuelven con acuerdos, incluido el conflicto con Hamás y los otros grupos extremistas.
Lo que pasa es que no estoy del todo seguro que todos los conflictos se resuelven.
Hay algunos que parecen eternos y sin salida. Mi abuelo me contó de una persona a la cual una adivina le pronosticó cinco años de sufrimiento, debido a desgracias familiares, enfermedades y miseria económica. ¿Y después de esos cinco años?, preguntó el hombre, esperanzado. Se sentirá usted mejor, respondió la adivina, porque ya se habrá acostumbrado.
Fuente: Aurora - 1/5/2008.
| < Prev | Siguiente > |
|---|



