Los guerreros de Dios se multiplican
Escrito por RAJA KAMAL
CHICAGO.- El tiempo no está del lado de los que trabajan a favor de la paz en Medio Oriente. Incluso los optimistas implacables se están dando por vencidos. Cada vez más el conflicto israelí-palestino se ve eclipsado y manejado por grupos religiosos extremos e intransigentes de ambos bandos que perciben su mandato político como santo y sagrado.
Esto dificulta que a corto plazo se llegue a una solución pacífica y a largo plazo hará que sea cada vez más inasequible un acuerdo político. Hoy más que nunca la paz se vislumbra como un espejismo inalcanzable.
Durante los últimos 25 años diversos grupos competidores de la zona han hecho de la religión su paradigma dominante al diseñar políticas internas. En muchos países árabes el renacimiento del fundamentalismo es tanto significativo como desconcertante. Jezbolá se ha alzado en Líbano como una fuerza poderosa; Iraq se ha transformado de uno de los Estados más seculares de Medio Oriente a uno militante-teocrático; y ahora Hamas está creciendo en Palestina y diluyendo la autoridad del presidente Mahmoud Abbas.
Mucha de la fuerza política del fundamentalismo religioso proviene del aumento de la proporción de fundamentalistas entre la población. Este viraje demográfico no sólo está ocurriendo en el mundo musulmán sino también en Israel.
Israel ha estado evolucionando lentamente de una democracia culturalmente judía a una dominada por la religión. Por ejemplo, la comunidad religiosa ultra ortodoxa jaredí de Israel está creciendo a una tasa tan alta que está redefiniendo el panorama político. Según las estadísticas del gobierno israelí, entre los judíos jaredíes cada mujer tiene en promedio 7.6 hijos, lo que representa casi tres veces la tasa de la población en su conjunto. De los 120 miembros que componen el Kneset, 20 (todos hombres) son ultra ortodoxos en comparación con los 5 que había hace apenas dos décadas.
Se estima que el número de ultra ortodoxos en el Kneset aumentará más a medida que sus electores se multipliquen. En el panorama político fracturado que es típico de Israel, esto significa que los partidos religiosos organizados podrán ejercer un poder significativo en el gobierno.
Al mismo tiempo, muchos israelíes educados y seculares están optando por emigrar en busca de una vida sin conflictos incesantes. Se estima que en la actualidad aproximadamente medio millón de israelíes, incluido el 25% de los intelectuales más importantes, residen en Estados Unidos. En efecto, tan sólo en Silicon Valley viven más o menos 40,000 israelíes. Estos emigrantes están acelerando indirectamente los cambios demográficos que tienen lugar en Israel, lo que beneficia al ala derecha religiosa.
Algunas personas afirman que el atractivo de la ultra ortodoxia es su rechazo a las tradiciones liberales de Occidente. La práctica religiosa exige realizar grandes sacrificios económicos y sociales. Muchos hombres asisten a las yeshivas (escuelas judías ortodoxas de educación superior) hasta los 40 años; por tanto, no pueden acumular capital humano valioso aplicable en el mercado secular. Conforme aumenten en número crecerá también la presión sobre la economía israelí.
En efecto, si muchas de las mentes más brillantes de Israel dejan su país, ¿podrá éste seguir integrado en una economía cada vez más globalizada? A medida que siga cambiando la demografía, los responsables de la formulación de las políticas tendrán que resolver las dificultades de las nuevas realidades.
La alta tasa de nacimientos de los israelíes ultra ortodoxos también está teniendo un impacto en las decisiones políticas que afectan directamente el proceso de paz con los palestinos. La mayor parte de las 200,000 personas asentadas en Cisjordania son extremadamente religiosas. Perciben su presencia en Cisjordania como una obligación hacia una autoridad de mayor jerarquía que la que representa el gobierno israelí.
Tanto la derecha religiosa en Israel, como Hamas en Gaza, creen que el aumento en sus miembros es fuente de fortaleza, a pesar de que carecen de otros recursos. En ninguno de los grupos existe la noción de negociación y concesiones.
Como resultado, independientemente del peligro que represente la perspectiva de un Irán con armas nucleares –para el mundo, para Israel y para los regímenes árabes sunitas como los de Arabia Saudita y Egipto- una “bomba” iraní quizá sería más controlable que la bomba de tiempo demográfica a que se enfrentan Israel y sus vecinos inmediatos.
El tiempo se agota. La demografía está redefiniendo a Israel y al Medio Oriente. Los creyentes apasionados se manifiestan como los representantes del “Todopoderoso” en la Tierra. Las nuevas generaciones de guerreros santos están marginando a los líderes seculares nacionales. Generalmente los dirigentes con inspiración divina no guían a la humanidad por caminos propicios y las generaciones actuales no son la excepción.
Raja Kamal es decano asociado de la Harris School de Políticas Públicas en la Universidad de Chicago.
Fuente: Project Syndicate, 2008. Traducción de Kena Nequiz.

