Si usted (o yo) fuera palestino
Escrito por YOSSI SARID
Esta semana he hablado con mis estudiantes acerca de la guerra en Gaza, en el contexto de una clase sobre seguridad nacional. Un estudiante, quien se había expresado más bien como conservador, - es que sus opiniones tienden ligeramente a la derecha – logró sorprenderme. Sin provocación alguna de mi parte, abrió su corazón y confesó: "Si yo fuera un joven palestino", dijo, "lucharía contra los judíos ferozmente, incluso por medio del terror. Cualquiera que diga algo diferente está diciendo mentiras".
Sus observaciones sonaban familiares - yo ya las había oído antes. De repente me acordé: Cerca de hace 10 años fueron pronunciadas por nuestro ministro de Defensa, Ehud Barak. El periodista de Haaretz Gideon Levy le preguntó entonces, como candidato a primer ministro, qué haría si hubiera nacido palestino y Barak respondió con franqueza: "Me uniría a una organización terrorista".
Esta no es mi propia respuesta, el terrorismo por parte de personas u organizaciones o estados apunta a víctimas sobre una población civil que no ha derramado nada de sangre. No sólo es el terror ciego - que consume tanto al santo como al pecador - también expande el círculo de las cabezas calientes, cuya sangre se eleva a su cerebro: Nuestra sangre está en sus cabezas, su sangre está en nuestras cabezas. Y cuando se abre una cuenta de la sangre de los inocentes, quién la puede pagar en su totalidad y cuándo.
Odio a todos los terroristas en el mundo, sea cual sea el objetivo de su lucha. Sin embargo, apoyo cada revuelta civil activa contra cualquier ocupación, e Israel también es uno de los ocupantes despreciables. Tal rebelión es tanto justa como efectiva, y no apaga su propia chispa de humanidad. Y tal vez soy demasiado viejo y excéntrico para ser un terrorista.
Pero, y prestar atención a esto, si un joven normal tiene una respuesta espontánea que es diferente de la mía, y la respuesta también se escapó de la boca de un teniente general israelí, entonces, cada persona debe verse a sí mismo como si su hijo estuviera marchando con un grupo de gente equivocada. Si las cosas fueran al revés, nuestro hijo -a quien hemos amado, sería un maldito terrorista, casi con toda seguridad, porque es de la tercera y cuarta generación de refugiados y de la opresión, y de dónde viene la salvación. Él no tiene nada que perder más que sus cadenas.
Mientras nosotros, su madre y su padre, estaríamos llorando por la partida del hijo porque él nunca volverá a ver la tierra de su nacimiento y la nuestra, excepto en su foto en la pared como un shahid, un mártir. ¿Deberíamos detenerlo antes de que él lleve a cabo su plan? ¿Seríamos capaces de contenerlo si lo deseáramos? ¿Podríamos no entender lo que él está sintiendo? Lo que Ehud Barak entendió en ese día, ¿sería imposible de entender para nosotros?
Los jóvenes que no tienen futuro fácilmente renunciarán a su futuro, al que no pueden ver en el horizonte. Su pasado como jovencitos y su presente como malditos desempleados ociosos bloquea la apertura a su esperanza: La muerte es mejor que su vida y su muerte es aún mejor que nuestra vida, como sus opresores - así es como ellos sienten. Desde el día que nacen al día en que dejan esta tierra, ellos ven su tierra delante, a la que no vendrán como pueblo libre.
No hay buenos y malos pueblos; sólo hay líderes que se comportan responsablemente o locamente. Y ahora estamos luchando contra aquellos de quienes un buen número de nosotros podríamos ser semejantes, habiendo estado en su lugar durante 41 años y medio.
Fuente: Haaretz - 2/1/2009 - Traducción: Roberto Faur.

