La próxima guerra la perderemos

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Escrito por Koby Niv

"En la próxima guerra venceremos", prometió el ministro de Defensa en un discurso que pronunciara la semana pasada. Esta expresión es sumamente preocupante, porque desde hace cuarenta años no hacemos más que perder.

En primer término, aun si le concediéramos al Sr. Ehud Barak todas las capacidades que él mismo se adjudica, resulta ser que no es profeta ni puede adivinar el futuro. Por lo tanto, cómo puede declarar que en la próxima guerra venceremos, cuando en realidad no tiene idea cuál será esa guerra, contra quién, en qué circunstancias estallará y cómo se desarrollará. E incluso si supiera qué tipo de guerra sreá, porque él mismo está planificando comenzarla, todavía podría ser que alguien se le adelante y declare una guerra distinta, o que la guerra que él planifica no se desarrolle exactamente como él lo desea. Pues no todo lo que pasa en el mundo pasa por el Sr. Barak, o se produce según sus cálculos y planificaciones.

Y, además, ¿Cómo es posible que se permita el lujo de afirmar que "en la próxima guerra ganaremos" cuando no es capaz de recuperar a tres soldados secuestrados?

Por otra parte, el hecho de que Barak declare que venceremos en una guerra que no sabe ni puede saber qué y cómo será, demuestra que el ministro de Defensa no se ocupa de la defensa del país, sino de los problemas del ego de las fuerzas de defensa. Porque el ministro Barak no habló en su discurso de los objetivos de la próxima guerra, sea cual fuere, tales como podrían ser "defender a los ciudadanos israelíes habitantes del norte/sur", o "frenar el terrorismo", o "llevar al enemigo a una situación en la que deba reconocer el derecho de Israel a existir". Él sólo habló de "triunfar", y eso en una guerra que no sabe cuál es y que – según sus propias palabras – no tiene ningún objetivo. O sea que para las fuerzas de defensa, el objetivo de la próxima guerra es el hecho de ganarla. Esto es así porque quienes están al mando sienten que en la guerra anterior fallaron y perdieron, o "no ganaron", como ellos lo suelen decir.

Y, además, ¿cómo es posible que se permita el lujo de afirmar que "en la próxima guerra ganaremos" cuando no es capaz de proteger a los habitantes de Sderot de los misiles Kassam?

En tercer término, y esto es en realidad lo más importante, el Estado de Israel –con todo respeto a nuestra fuerza y al poderío nuclear que tenemos (según fuentes extranjeras)– ya no puede ganar ninguna guerra, y ya no importa de qué guerra se trate ni quién sea el enemigo. Y esto no es nuevo. Esto es así desde hace 40 años. Desde la Guerra de los Seis Días, Israel no ha vencido en ninguna guerra, ya que vencer una guerra no significa que hayamos provocado más destrucción y muerte al enemigo que lo que él nos provocó a nosotros. Una guerra no es un partido de fútbol. Un triunfo en una guerra significa lograr las metas que nos propusimos en el momento en que comenzó. Y qué se puede hacer si en este mundo de hoy en día es casi imposible – incluso para la gran potencia Estados Unidos de Norteamérica – ganar una guerra.

Entonces, traten de imaginar nuestra "próxima guerra" como quieran, y verán que no hay ninguna posibilidad de que Israel pueda lograr sus objetivos, ya sea "frenar el terrorismo", "proteger a sus ciudadanos" o cualquier otro, en una guerra contra Siria, Hezbollah, Hamás o Irán.

Esa manera de pensar tan pobre y pretenciosa de nuestro ministro de Defensa sólo aumenta la seguridad de que en la próxima guerra no venceremos.


Fuente: Maariv - Povesham - 4/1/2008.

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