El liderazgo árabe tiene la llave

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Escrito por HILEL RESNIZKY

No, no propongo una retirada unilateral como la que tuvo lugar en la Franja de Gaza, aunque me permito una observación: ¿cómo habríamos combatido en la Segunda Guerra del Líbano con un segundo frente en los asentamientos de Gaza? Los que se arrepienten, en nombre de Ariel Sharón, deben responder esa pregunta. Y una segunda pregunta: Sharón descubrió luego de un tiempo que Israel no puede adueñarse de un territorio, sin conquistar a la población. ¿Alguien tiene una solución mejor que la de "Dos Estados para dos pueblos"?

Para llegar a esa solución los dos pueblos tienen que enfrentarse con sendas falacias. Los israelíes con los "límites de Auschwitz", los palestinos con la ilusión del "tiempo que juega a favor de los palestinos".
La expresión "límites de Auschwitz" es una metáfora. Las metáforas -sobre todo si son originales- son muy recomendables en poesía: "Tu amor es mejor que el vino" dice el "Cantar de los cantares". La metáfora es convincente, pero es solamente poesía, nadie toma una metáfora al pie de la letra. Pese a la afirmación de Salomón nadie que organiza un casamiento prescinde de encargar vino para la fiesta. Si lo hace será, realmente, un casamiento inolvidable.

La metáfora es un valor en poesía, pero un peligro en política y sociología. Precisamente porque, por definición, une campos distintos, a veces opuestos. "Fuerte como la muerte es el amor" (Cantares 8, 6). La metáfora vigoriza la expresión, pero en política la deforma. Quien dice "judeo-nazis" para condenar a la derecha israelí absuelve al nazismo de su perversión única.
Quien afirmó "limites de Auschwitz" para expresar lo absurdo de esa alineación de límites tal vez sea un buen poeta pero es un historiador pésimo. Decir de una guerra que fue la mejor de las guerras es un oxímoron, una afirmación con una contradicción intrínseca, algo así como "una muerte feliz", "un milagro maldito".

Pero la Guerra de los Seis Días fue la mejor guerra que libró Israel. Y lo hizo desde los llamados "limites de Auschwitz", como un puño cerrado, haciendo uso de todos sus recursos y golpeando con todas sus fuerzas, por turno, a sus enemigos, actuó Israel.
En los límites que siguieron a la Guerra de la Independencia y que serán, en caso de llegar a un acuerdo, la base de los nuevos límites con el Estado palestino. Eso sí, el Estado de Israel de l967 era un Estado solidario, cuyos soldados no cuestionaban la necesidad de esa guerra.

No es casualidad que alrededor de un cuarto de los caídos fueron "bnei kibutz", es decir, miembros de la célula social que hizo de la solidaridad su valor máximo. La razón de la victoria de Israel no fue precisamente sus fronteras sino la solidaridad. En esos límites o en otros, la victoria depende de la solidaridad y está en contradicción con el individualismo antropófago que algunos sectores israelíes propagan.

La sociedad palestina tiene que abandonar sus sueños mesiánicos de un futuro mejor, sin Israel. No tiene que esperar a que llegue el año 2028, o el 2058.
A pesar de que Ahmedineyad, Nasrala, Haníe y demás comparsas de la muerte les aseguran que Israel es una telaraña, que su fin esta próximo y demás imbecilidades. El Estado judío es una realidad irreversible, con más acero inoxidable que telas de araña.

El tiempo no juega a favor de los palestinos. El producto nacional bruto está decreciendo, aumenta la miseria, más y más palestinos se ganan la vida fuera de Palestina.
A pesar de que el pueblo palestino es uno de los más alfabetizados de los países árabes, a pesar del gran porcentaje de profesionales, el pueblo palestino es el que peor aprovecha sus recursos humanos, porque su energía espiritual e intelectual está concentrada en el conflicto. El pueblo palestino está empeñando su futuro por un sueño mesiánico negativo: la desaparición de Israel.

La solución del conflicto está dada a grandes rasgos desde Clinton y Ehud Barak. Las fronteras revisadas del '48, el retorno de los refugiados al Estado palestino, la división de Jerusalén.
La llave está en el liderazgo árabe. Este tiene que concienciar que esa es la proposición máxima que un Gobierno israelí puede proponer a su pueblo, proposición que le costó a Barak el poder.

¿Alguien supuso que Olmert y Abu Mazen podrían llegar a un acuerdo de estantería? A pesar de mi optimismo casi patológico, no lo creo posible.
Sé de seguro que la derecha hará de ese acuerdo virtual su caballito de batalla.
Las elecciones se hicieron con lemas "nacionales". El mismo Netaniahu, que en l997, luego del intento fallido de asesinar a Jaled Mashal, liberó decenas de palestinos, entre ellos el tardíamente muerto sheik Yasín, critica los canjes de prisioneros del presente Gobierno.
Él, que con el Túnel del Muro (Mearat Hakotel) ocasionó la muerte de l6 soldados israelíes, critica la conducción militar de la Segunda Guerra del Líbano. Hay quien sin siquiera pagarle copyright a Netaniahu enuncia que Tzipi Livni entregará Jerusalén.

Propongo no caer en esa trampa. Don Paco Romero compró una lotería, cuyo premio era un coche. Los de la familia comenzaron a hablar del coche que ganarían. Cada uno dijo donde se sentaría. Manolito, el menor, dijo que se sentaría sobre el techo. Con lo cual su padre le asentó una sonora cachetada: "¡Bájate del techo! ¡Irresponsable!"

No hay acuerdo. No creo que sea posible. Los que en definitiva decidirán si desean el acuerdo o prefieren esperar al Mesías islámico, son los palestinos. Si ellos prefieren dar la palabra al Sr. Kalachnikov, seguiremos dialogando en ese estilo; si prefieren el acuerdo, la mayoría de los israelíes lo aceptará.
Hasta ese momento debemos hacer una retirada unilateral hacia nosotros mismos.

La palabra clave es solidaridad. El aforismo hebreo que enuncia: "Kol Israel arevim ze laze", todos los judíos son responsables (o garantes) uno de otro, aparece en varias fuentes posteriores a la Biblia
D'Artagnan la habría formulado: "Uno para todos y todos para uno", no es sólo un aforismo. Es la base ética de la vida judía en la diáspora. Una serie de instituciones voluntarias desde "Hajnasat Kalá" (que se ocupaba de las novias) hasta la Jevrá Kadisha (ocupada del sepelio) aseguraba cada etapa de la vida, y de lo que siga.

El adjetivo "voluntario" no es exacto porque se trataba -sociológicamenete hablando- no de una "sociedad" sino de una "comunidad" basada en la interdependencia.
El movimiento sionista socialista fue el que entre la segunda aliá (1904-1910) y la Declaración de la Independencia (1948) echó las bases del Estado. Lo hizo de acuerdo a teorías socialistas, también marxistas, pero aplicando el principio de solidaridad e implementando las ideas de justicia social de la legislación bíblica y de los profetas.

A partir de l930 y hasta l977 el movimiento obrero estuvo a la cabeza del Ishuv (la comunidad judía organizada de Palestina) y luego del Estado (Ver "A la conquista por la construcción", "Las bases de la izquierda judía").
Adjudicar la idea de solidaridad al movimiento obrero es cierto, pero no exacto. La solidaridad y la herencia de los valores de justicia social de la Biblia son comunes a todo el judaísmo, no exclusivas al sionismo socialista.

Quien se dice judío porque observa el sábado pero no paga a tiempo el salario, contradice expresamente lo enunciado en Levítico 19,13: "No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana".
Quien paga a su asalariado menos que el salario mínimo incurre en la ira divina tal como aquellos que arrostró Amos: "Oíd esto: los que explotáis a los menesterosos y arruináis a los pobres de la tierra" (Amos 8,4).
Escribí "El Pentateuco es la legislación mas avanzada de su época", no la más antigua. Pero sí la mas avanzada, por el trato a los esclavos, por las leyes sociales, por el amparo a los sectores débiles de la estructura social: el huérfano, la viuda, el extranjero.

El revisionismo, con Jabotinsky a su cabeza, combatió acerbamente al sionismo socialista. Jabotinsky afirmaba el "monismo" en su acepción, enarbolar una sola bandera, la sionista. (El moshav Jad-nes (única bandera) en el Golán recuerda esa idea, lo que no le impidió oponerse al socialismo.
Acá es importante dejar constancia de que el socialismo, por lo menos en esa época, preconizaba la propiedad social de los medios de producción. En ese contexto aparecen los kibutzim, los moshavim, las grandes empresas económicas como Kur en metalurgia, Solel Boné en la construcción, Egged en el transporte, "Al socialismo por la construcción". Jabotinsky se expresó en contra del socialismo en esa acepción, en contra de la Histadrut (la CGT) como factor económico. Éste se dice "monista" pero tiene una tesis económica, está a favor de la libre empresa y de la economía de mercado, pero se siente y se dice heredero del humanismo bíblico y de la tradición solidaria de la judería.

El Estado no debe actuar como factor económico, lo que no impide que actúe como factor de previsión social. El ser humano tiene derecho a las cinco "mem": maón, mazón, malbusch, moré, marpé (vivienda, alimento, vestimenta, educación, salud), es responsabilidad del Estado subvenir esas necesidades
Se debe recalcar. No se trata de filantropía (los perros comen en el suelo los mendrugos que caen de la mesa señorial) sino de previsión social. Jabotinsky no les adjudica a todos sin excepción, el derecho a dormir bajo los puentes sino el derecho a una vivienda decente. A pesar de la libre empresa, tiene ideas, o por lo menos sueños igualitarios. Toma la idea bíblica del Año del Jubileo (redistribución de tierras cada cincuenta años) y la supone aplicable a la realidad moderna, con una redistribución cíclica de bienes que reintegre la igualdad de posibilidades.

No está a favor del kibutz, pero lo ve como una forma legítima de construir la economía. Hay que decirlo con todas las letras: Netaniahu, que hace gala de su judaísmo, llevó a cabo una política económica social que está reñida con el legado del judaísmo y la tradición de Jabotinsky.
Supongo que Jabotinsky habría apoyado la privatización del Bank Hapoalim. No creo que hubiera apoyado la privatización de los servicios de salud, de la educación o de las cárceles. Justicia social es un lema posible y plausible, también para los herederos de Jabotinsky. El liberalismo en economía no excluye el Estado de Bienestar. Por el contrario, éste es una condición para su éxito.

Clinton no fue un socialista, tampoco su esposa que intenta crear para los americanos un sistema de previsión social similar al de Israel. Los Clinton son capitalistas inteligentes.
Una sociedad solidaria es el elemento más imprescindible para la seguridad de Israel. Mientras los palestinos deciden qué diálogo optan, la sociedad israelí debe optar por la solidaridad.

Fuente: Aurora - 18/6/2009.

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