El Otro Israel

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Escrito por URI AVNERY

Ayer, nuestra mesa compartida con Ada Yonath.
Esta "mesa" acaba de cumplir su 50 aniversario. Comenzó en forma casual en el "California", el Café establecido en su momento por Abie Nathan, que más tarde se hizo famoso como el piloto de la Paz. Posteriormente, nos reuníamos durante muchos años en el legendario  Café de los Artistas Cassith. Desde que ese lugar se cerró -como muchos otros lugares de interés de Tel Aviv– la mesa deambuló por otros sitios diversos y se hizo conocida como la mesa de los exiliados del "Cassith”. Un periódico la apodó la "Casa de los Lores".

Los habitúes de la mesa son gente que proceden de muy distintos estratos sociales y actividades profesionales.

Hay un ex director de la Autoridad de Radiodifusión de Israel, varios periodistas de alto nivel, un lingüista y experto en la Biblia, un productor de cine, un profesor de medicina, un psiquiatra, un urbanista, un industrial, un traductor de literatura, un productor de programa de radio. Y un científico.

La mesa no tiene un definido tinte político. Pero todos sus participantes tienden, como sucede habitualmente, a inclinarse hacia la izquierda.

Durante años, Ada Yonath ha sido nuestra candidata al Premio Nobel. Hace nueve años, nos invitó a echar un vistazo a su descubrimiento histórico. En cuanto a la química - o valga el caso,  a cualquier otra ciencia se refiera, soy un completo idiota. De modo que no entendía nada de lo que realmente significaba la estructura y función del ribosoma, uno de los pilares de la vida. No ha sido casual que el descubrimiento haya ocurrido en Israel - Ada tuvo un golpe de genialidad cuando eligió para sus experimentos un microbio localizado en el Mar Muerto, el lugar más bajo de la tierra, único en el mundo.

A lo largo de los años nos ha entretenido con divertidas historias acerca de las frecuentes conferencias científicas de las que ha participado en todas partes del mundo, y también sobre las espeluznantes intrigas que ocurren en la propia cima del mundo científico. Algunos científicos de muy alto nivel trataron de arrebatarle sus descubrimientos, atribuyéndoselos. Me enteré de que los descubrimientos de Ada son sumamente importantes, mucho más que muchos de los han sido coronados con el premio a través de los años. Se refieren a los fundamentos de la vida y su creación, y son tan trascendentales como el desentrañamiento del genoma humano. Pueden abrir la puerta a formas totalmente nuevas de curación de enfermedades.

Cuento todo esto no sólo con el objeto de alardear sobre el hecho de que Ada "nos pertenece", y no sólo con el fín de participar en la alegría de Ada, sino para señalar un hecho que se olvida con frecuencia en los debates acerca de nuestras guerras y la ocupación: que hay otro Israel.

Este año hubo tres israelíes entre los reconocidos contendientes a los Premios Nobel, que lograron llegar a la final: además de Ada Yonath también estuvieron el físico Yakir Aharonov y el escritor Amos Oz.

Para un país pequeño como Israel, eso es una hazaña impresionante.

Ada Yonath es tan israelí como era de esperar: una sabra (nativa del país), nacida en Jerusalén, que recibió toda su educación en las escuelas israelíes. Sus rasgos de carácter son los que se consideran típicos de los israelíes: un enfoque directo, modales sencillos, odio a la formalidad, buena disposición a reírse de si mismo. No hay un ápice de arrogancia o vanidad, sino un increíble poder de perseverancia.

Un extranjero que sigue diariamente las noticias acerca de Israel no podría siquiera adivinar la existencia de este Israel, el Israel al que Ada pertenece. Esta semana, también, la  noticia fue dominada por la ocupación, la brutalidad, la tosquedad del Israel oficial.

La noticia sobre el premio de Ada fue como un oasis en el desierto. Casi todas las demás noticias en la televisión y la radio y en los periódicos se ocupan de hechos de sangre y disturbios. La batalla por el Monte del Templo (Haram al-Sharif), los enfrentamientos entre la policía y manifestantes en los barrios árabes de Jerusalén, junto con noticias criminales corrientes acerca de asesinatos, jóvenes borrachos apuñalándose entre ellos hasta morir, un anciano matando a su mujer mientras dormía con un martillo, un grupo de muchachos robando y violando  a una mujer de mediana edad a plena luz del día.

Y sobre todo lo que todavía revolotea en el aire es el informe Goldstone sobre los crímenes cometidos durante la guerra de Gaza, que el gobierno israelí casi logró aplastar, con la generosa ayuda de Mahmoud Abbas.

 

EL TEMA dominante de las noticias de esta semana fue Jerusalén.
Todo ocurrió "repentinamente". De repente, las llamas estallaron en el Monte del Templo, luego que el mes de Ramadán había transcurrido relativamente tranquilo. De pronto, el Movimiento Islámico en Israel, apeló a los ciudadanos árabes a correr y salvar a la mezquita de al-Aqsa. De repente, predicadores islámicos de alto rango de todo el mundo musulmán, instaron al uno y medio billón de musulmanes a alzarse en defensa de los santuarios sagrados. (No ocurrió nada.)

El jefe de la policía en Jerusalén tuvo una explicación preparada: los musulmanes son "ingratos". A saber: “les hemos permitido” orar con toda seguridad durante todo el Ramadán, y ese es el modo que nos corresponden. Esta arrogancia colonial enfureció aún más a los árabes.

Según las autoridades israelíes, nada ha ocurrido que pueda justificar esta "repentina" agitación.  Su interpretación: esto es una provocación árabe, un vil esfuerzo para crear un conflicto de la nada.

Sin embargo, en árabe - y no sólo árabes – esto se ve muy diferente. Desde hace años, la comunidad árabe en Jerusalén ha estado bajo sitio. Desde que Benjamín Netanyahu llegó a ser  Primer Ministro y desde que Nir Barkat se convirtió en alcalde de Jerusalén, la percepción del estado de sitio se ha incrementado de muchas maneras. Ambos personajes pertenecen a la derecha radical, y ambos están conduciendo la situación hacia la limpieza étnica.

Esto encuentra su expresión más importante en la construcción sistemática de barrios judíos en el corazón de los barrios árabes en la parte oriental anexada de la ciudad, que se supone deberá convertirse en la capital del estado palestino y cuyo status definitivo aún no se ha decidido mediante negociaciones. La ejecución ha sido encargada a un grupo de extrema derecha denominada Ateret Cohanim (“la corona de los sacerdotes"), financiado por el rey del Bingo Americano, Irwin Moskowitz. Después de lograr una resonante victoria por la compra fraudulenta de Jebel Abu-Ghneim (“Har Homa") y con la construcción de  una fortaleza como un asentamiento en ese lugar, se están estableciendo actualmente barrios judíos en el corazón de Sheikh Jarrah, Silwan, Ras al-Amud y Abu Dis, sin mencionar el barrio musulmán mismo de la Ciudad Vieja. Al mismo tiempo, están tratando de ocupar el área E1 entre Jerusalén y el gigantesco asentamiento de Ma'aleh Adumim.

Al parecer, todas estas son acciones esporádicas, iniciadas mediante –hambrientos multimillonarios y el poder-y la intervención de colonos ebrios.  Pero eso es una ilusión: detrás de toda esta actividad febril merodea un plan de gobierno con un objetivo estratégico bien definido. Basta con mirar un mapa para comprender su propósito: rodear  los barrios árabes aislándolos de la Margen Occidental. Y más allá: ampliar Jerusalén hacia el este hasta las proximidades de Jericó, seccionando así la Margen Occidental en dos, la parte norte (Ramallah, Nablus, Jenin, Tulkarem) aisladas de la parte sur (Hebrón, Belén).

Y por supuesto: hacer la vida imposible a los habitantes árabes de Jerusalén, hasta que "voluntariamente" abandonen la "Ciudad Unida, la capital de Israel por toda la eternidad".

En esta estrategia, un  rol central lo desempeña el tema  llamado "arqueología".

Durante cien años, la arqueología judía ha intentado, en vano, confirmar la existencia del reino de David, a fin de establecer de una buena vez nuestro derecho histórico a la ciudad. Ni una prueba de evidencia se ha encontrado para demostrar que el rey David alguna vez haya existido, ni hay alguna mención acerca de su imperio extendiéndose desde Egipto a Hamat en Siria. No hay evidencia del Éxodo de Egipto, la conquista de Canaán, David y su hijo Salomón. Por el contrario, no hay pocas pruebas, especialmente en los antiguos registros egipcios, que parecen demostrar que todo esto nunca ocurrió.

Por esta búsqueda desesperada, las excavaciones arqueológicas quitaron los estratos correspondientes a los últimos 2000 años en la vida del país - los períodos del imperio bizantino, de la conquista islámica, de los mamelucos y otomanos. La búsqueda tiene un propósito manifiestamente político, y la mayoría de los arqueólogos israelíes se consideran soldados al servicio de la lucha nacional.

El escándalo que está teniendo lugar ahora al pie de al-Aqsa es parte de esta historia. Algo sin precedentes está allí ocurriendo: las excavaciones en la "Ciudad de David" (claramente una denominación de propaganda) han sido entregadas a la misma asociación ultra nacionalista-religiosa Ateret Cohanim, que está construyendo el provocativo barrio judío en Jerusalén y  alrededores. El gobierno israelí, muy oficialmente, ha encomendado esta tarea científica a un grupo político. No precisamente a cualquier grupo político, sino a uno ultra-radicalizado. Las excavaciones mismas están siendo dirigidas por arqueólogos que aceptan su autoridad.

Arqueólogos israelíes que se preocupan por la integridad de su profesión (todavía hay algunos), protestaron esta semana que la excavación se está llevando a cabo de un modo completamente poco profesional: el trabajo se realiza con un apuro poco científico, los artefactos encontrados no son examinados adecuada y sistemáticamente, el único propósito es descubrir evidencias, lo más rápidamente posible, para apoyar el reclamo judío al Monte del Templo.

Muchos árabes creen que el objetivo es aún más siniestro: y es excavar bajo la mezquita Al-Aqsa con el fin de provocar su colapso. Estos temores se vieron reforzados por la divulgación en el Haaretz de esta semana, que la excavación está socavando las casas árabes y amenazaba con acabar con ellas.

Portavoces israelíes están disgustados. ¡Qué viles calumnias! ¿Quién puede siquiera imaginar algo así? Pero no es ningún secreto que a los ojos de muchos fanáticos nacionalistas-religiosos, la misma  existencia de las dos mezquitas allí - al-Aqsa y la Cúpula de la Roca - es una abominación. Hace años, miembros de una organización clandestina judía planearon volar la Cúpula de la Roca, pero fueron capturados a tiempo y enviados a prisión. Recientemente, un sitio religioso de la Web escribió: "Hoy se encuentra allí algo maligno, un gran bruja que debe ser sacada. El Templo se levantará en lugar de esta pústula coronada con pus amarilla, y todo el mundo sabe lo qué hacer con una pústula, uno debe vaciarla del pus. Ese es nuestro objetivo, y con la ayuda de Dios vamos a hacerlo”. Ya las ovejas están siendo criadas con fines de sacrificarlas  en el Templo.

Uno puede ridiculizar estas efusiones  y afirmaciones, que como siempre proceden de grupos extremistas. Eso es lo que dijeron en el asesinato de Yitzhak Rabin. Sin embargo, para los árabes, que ven con sus propios ojos el esfuerzo diario para "judaizar" la ciudad Oriental  y empujarlos afuera, esto no es un chiste. Su temor es real.

Desde que los millones de habitantes de la Margen Occidental y la Franja de Gaza no tienen acceso al Monte del Templo - en contra de todos los discursos respecto de la "libertad religiosa" - el Movimiento Islámico de Israel propiamente dicho, ha asumido el papel de guardián de los dos santuarios. Esta semana, la convocatoria culminó en proscribir al movimiento y meter a su líder, el jeque Raed Salah, en la cárcel.

El Sheikh Raed es un líder carismático. Lo conocí hace 16 años, cuando ambos vivimos durante 45 días y sus noches en una carpa de protesta frente a la oficina del primer ministro, después que Rabin había deportado a 415 activistas islámicos a la frontera libanesa. El jeque era, en ese momento, una persona amable, de trato agradable, llena de humor, que también atendió a Raquel con la máxima cordialidad (pero sin tomar su mano, muy parecido con nuestros propios rabinos ortodoxos). De él aprendí mucho sobre el Islam, y le contesté así como pude a sus preguntas sobre el judaísmo. Hoy en día es mucho más duro e inflexible.

HAY algo simbólico acerca de la proximidad en el tiempo de la concesión del Premio Nobel y los sucesos del Monte del Templo. Los dos eventos representan las dos opciones que enfrenta Israel.

Tenemos que decidir que es lo que somos: el Israel de Ada Yonath o el Israel de Ateret Cohanim. Un Israel que valora su cultura, la ciencia, la alta tecnología, la literatura, la medicina y la agricultura, que marcha en la primera fila de la sociedad humana progresista hacia un futuro mejor, o un Israel de las guerras, la ocupación y los asentamientos, un estado fundamentalista que se concentra en el pasado.

Contrariamente a los profetas de la fatalidad, creo que esta batalla no está todavía decidida. Israel está lejos de ser el cuerpo monolítico que aparece en las caricaturas. Está constituido por una variada y multifacética sociedad con muchas posibilidades, una de las cuales conduce a la guerra y la otra hacia la paz y la reconciliación.
El ganador del premio Nobel de la Paz, Barack Obama, puede tener mucha influencia en la elección. Después de todo, ¿no fue el premio a él otorgado una especie de pago inicial por los hechos que están por venir?  

Fuente: Gush Shalom - Octubre de 2009 - Traducción: Israel Laubstein.  



 

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