Colonos, dígannos, ¿qué creen que pasará?

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Escrito por GIDEON LEVY

¿Qué constituye la vida de un colono? Una casa a precio barato; un nivel de vida por encima de la media nacional, un trabajo generalmente subsidiado por el gobierno, una fuerte convicción religiosa, nacionalista, sin concesiones sobre la justicia de su causa, un entorno social de apoyo a la mano dura, un sistema de carreteras, arreglos con el transporte, actividades de enriquecimiento social, y, a veces, una vida que desciende al riesgo de peligro. El colono va  y viene desde su casa sin ver nada. Él no ve a sus vecinos, no ve el peligro al que expone a sus hijos, no ve el bagaje moral que lleva sobre su espalda. Él no quiere ver todo esto, y un sistema integral lo rodea para hacerle la vida más fácil a pesar de su ceguera. 

Algunas de las carreteras en las que conduce están limpias de palestinos, él nunca ha visitado los pueblos vecinos, ninguno de cuyos nombres los sabría si no fuera por las señales de tránsito apuntando en esa dirección. Sus maestros, funcionarios y rabinos esbozan el paisaje que es su mundo, dejándole sin un ápice de duda: los árabes son terroristas, todos ellos son sospechosos paquetes, y a los judíos se les permite hacer lo que quieran, porque ellos son los señores de la tierra, y no hay otros sino ellos.
 
Está convencido de que él es un miembro de un pueblo especial, una luz para las naciones, y que él, el colono, es el portador de la antorcha en la vanguardia. Ellos le predican sobre cómo su vida es mucho más "de principios" que la de los otros israelíes, aquellos que tienen la desgracia de vivir en el Estado soberano de Israel. Allí, son helenizados, reclutados por la fuerza para evadir el servicio militar, como traidores y hedonistas. ¿Y qué hay del colono? Bueno, él es un buen judío, el mejor que hay, el último de los sionistas. ¿No es eso suficiente? Porque él es también una víctima, la única víctima del terrorismo, la víctima de toda la sociedad israelí, constantemente perseguido y despojado.

Es difícil lidiar con una máquina de propaganda bien engrasada. Nada la puede superar, ni siquiera los fríos, duros hechos concretos. Tampoco el hecho de que el colono, que reside en los territorios, viola el derecho internacional, que la mayoría de los terrenos en que se encuentra su casa fueron usurpados a sus vecinos por medio de fraude o de violencia, que ningún país del mundo reconoce su presencia en los territorios ocupados. Siempre explicará cómo fue "enviado" allí por el gobierno, aunque él sabía que mudarse a su nuevo hogar a veces es el resultado de engaño o de invasión.

El fantasma del desalojo de su hogar es lo que le permite en primer lugar comprarlo barato, como todos los bienes robados. Así, debería haber sabido que su hogar es susceptible de ser temporal, pero ve a su desalojo como una “expulsión”, una "privación" y "una violación de los derechos civiles". Los gruesos presupuestos dedicados a él y la insondable autoridad política sin duda lo relevarán de su constante sentido de la injusticia, así como el hecho de que ningún otro grupo minoritario israelí ha extorsionado a la mayoría y sembrado el miedo y el terror por muchos años. El colono está en su propio dominio: Yo soy un individuo superior y me han enviado como emisario para cumplir un mandamiento.

Ya sea motivado por la ideología o por los bienes raíces, está convencido de que permanecerá allí para siempre. Ahora debemos preguntarle ¿hacia cual dirección (que es también nuestra dirección) él se dirige? Después de años de oírles decir que no -no a la evacuación, no a un congelamiento de la construcción, no a la Corte Suprema de Justicia, no al derecho internacional, no a las negociaciones, no a Estados Unidos, no al mundo– ellos finalmente deben responder a la pregunta simple y cortante: ¿A qué decir que sí? Ellos permanecerán en los territorios para siempre, no habrá negociaciones, y por supuesto, no habrá paz, no a dos Estados y no a los derechos civiles de los palestinos. Estupendo. Entonces, ¿qué habrá, por amor de Dios?

Vayamos a preguntarles a ellos y tratemos de conocer su opinión sobre cómo las cosas se verán aquí, en una o dos décadas. ¿Por cuántos años más pueden 3,5 millones de personas vivir sin ningún tipo de derechos civiles? ¿Por cuántos años más continuará el mundo haciendo la vista gorda y permaneciendo en silencio? ¿Qué será de un Estado que depende de otros, como ningún otro país? ¿Y qué pasará cuando los palestinos se conviertan en la mayoría? Los colonos serán evasivos en su respuesta. Hagamos que den una.

Preguntemos y luego tratemos de entender. Vamos a seguir complaciendo sus caprichos religiosos y la lujuria territorial, pero que nos den una respuesta sobre adónde creen que todo esto llevará. ¿Los inmigrantes judíos serán relocalizados en los territorios entre millones? ¿Y si no? ¿Los árabes continuarán transigiendo, pidiendo y cediendo? ¿Y si no lo hacen? ¿Los palestinos vivirán por siempre en condiciones de apartheid? ¿Y si no lo hacen? ¿El mundo  guardará silencio y los Estados Unidos seguirán actuando como protector del Estado de Israel? ¿Y si no?

Tal vez Dios ayudará. Pero ¿y si no lo hace? 

Fuente: Haaretz - 5/1/2010 - Traducción: Roberto Faur.

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