La Ribera Occidental teatro del absurdo

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Escrito por YARIV OPPENHEIMER

Las instituciones académicas se enorgullecen, entre otras cosas, sobre la libertad de pensamiento, el liberalismo, la tolerancia y la igualdad de derechos. El intento de definir al Ariel College como una universidad está en completa oposición a estos valores, y si tiene éxito va a poner en cuestión todas las instituciones académicas israelíes.

De la misma manera que sería impensable que un observante de familia judía  dirigir la comida del Shabat, completa con oración y discusión de la Torá, en medio de un restaurante no kosher, es imposible fundar una institución académica liberal en el territorio ocupado por la fuerza militar y donde la democracia no se aplica. El Ariel College se encuentra en un terreno que nunca fue parte de Israel. Sus vecinos palestinos no son ciudadanos de Israel, no tienen derechos civiles y, por supuesto, no tienen derecho a estudiar en la universidad.

Los portavoces del college utilizan el hecho de que hay decenas de árabes-israelíes que asisten a la universidad para engañar al público haciéndole creer que es una institución pluralista. Pero no pueden ocultar el hecho de que los palestinos de Cisjordania no serán aceptados en la universidad, ya que sus puertas están abiertas sólo a los ciudadanos de Israel.

Israel vuelve a tratar de "tener su pastel y comérselo también" - para ocupar la Ribera Occidental y el control de la vida de dos millones y medio de palestinos con su ejército, mientras mantiene la pretensión de un normal estándar de vida “democrático" en los asentamientos. En el teatro del absurdo de la Ribera Occidental, Israel niega a los palestinos su derecho a la libre determinación, por la mañana, y por la noche los estudiantes aprenden acerca de las luchas históricas por la Independencia nacional, los derechos humanos universales y la igualdad, en un college construido en un terreno considerado territorio ocupado, incluso por la ley israelí.

De esta manera, Israel goza de lo mejor de dos mundos -explota la posesión de facto de la tierra para construir carreteras, asentamientos y colegios, aunque al mismo tiempo no concede a los residentes palestinos la ciudadanía - y los derechos de voto. La existencia misma del Ariel College es un intento de legitimar este sistema y hacerlo permanente.

Que el Ministro de Defensa es el responsable de autorizar la ampliación de college a  universidad cuenta toda la historia - sólo en los territorios puede el comandante del ejército determinar la posición de una institución académica que pretende representar el sistema de educación superior en Israel. El precio de esta decisión miserable será pagado por todas las instituciones académicas de Israel, que volverán a ser manchadas por la empresa colonizadora, sus legitimidades dañadas a los ojos de muchas instituciones académicas de todo el mundo.

Muchos colonos admiten, sin vergüenza, que la empresa de colonización no es democrática, que la tierra de Israel es más importante que la democracia israelí y que por ello se quedarán allí para siempre. Sin embargo, muchos otros sectores del país nos están pidiendo ignorar la realidad y crear en los asentamientos un santuario, el mundo virtual en el que un estilo de vida académica iluminado sea conducido en el territorio ocupado donde los derechos humanos son pisoteados todos los días.

Yariv Oppenheimer es secretario general de Shalom Ajshav (Peace Now).

 

Fuente: Peace Now (Paz Ahora) – 21/1/2010 - Traducción: Roberto Faur.


 


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