Debate sobre los refugiados palestinos
Escrito por SAL EMERGUI
Michael Kingsley es de aquellos que sonríe cuando le desean que se quede sin trabajo. De hecho, él mismo quiere que su “empresa”, la UNWRA (Agencia de la ONU para la ayuda a los refugiados palestinos), no tenga razón de existir. “Uno de los objetivos del proceso de paz es que Michael se quede sin trabajo y que el Estado palestino se haga responsable del destino de los refugiados”, opinan en una mesa redonda celebrada en Jerusalén Oriental.
Ante un auditorio compuesto por una mayoría palestina, israelíes y algunos extranjeros trajeados (en esta zona tan calurosa e informal un tipo con traje y corbata es siempre un político, un diplomático o guardaespaldas), se debate sobre los 4.7 millones de refugiados repartidos en Jordania, Cisjordania, la Franja de Gaza, Siria y el Líbano.
“En la guerra del 48, eran casi 800.000. Los números son importantes pero aún más el hecho de su existencia. La comunidad de refugiados no puede ser olvidada”, advierte Kingsley recién llegado de la bloqueada Gaza.
Ante la posibilidad de una reanudación del dialogo entre las partes, es rotundo: “El refugiado es la consecuencia del conflicto por lo que no pueden llegar a ninguna solución sin escuchar sus necesidades”.
Las palabras de Kingsley son escuchadas atentamente por Israela Oron, una importante general de Brigada en la reserva del Ejército israelí. “Los tres grandes temas son fronteras definitivas, Jerusalén y refugiados. Para mi, no hay duda que éste último es el reto más importante ya que es social, emocional, económico y político”, dice esta ex militar partidaria de la Iniciativa de Ginebra, un plan alternativo para un acuerdo de paz que cuenta con muchos apoyos locales e internacionales.
Oron explica a los asistentes palestinos que “la mayoría de la opinión pública israelí considera que los palestinos huyeron en el 48 porque confiaban, o así les dijeron, que los países árabes acabarían rápidamente con el recién creado Israel. Tampoco entienden por qué el refugiado palestino es algo hereditario, es decir que tras 62 años no haya normalizado su situación”.
El Dr. Adnan Abdelrazek, un investigador palestino con experiencia en el trabajo de campo para Naciones Unidas, responde: “Israel, que es la parte superior, no puede obligar a los refugiados, que somos los débiles y las víctimas, sentirse culpables. Es una posición arrogante e inaceptable”.
Coinciden en que es una de las claves del conflicto pero difieren en la solución. "Evidentemente debe haber una compensación y tendremos que pactar sobre la cantidad de refugiados que lleguen a Israel. Pero la sociedad israelí es paranoica, tiene la legitimidad de serlo, y por eso necesita que el liderazgo palestino diga en voz alta que el regreso de los refugiados no cambiará el carácter del Estado de Israel”, añade Ron Pundak, director general del Centro Peres por la Paz.
“Estoy claramente a favor de un Estado palestino pero no hay que engañarnos. Los derechos nacionales palestinos no deben expresarse en Israel sino en su propio país, soberano e independiente”, aclara Oron.
En una entrevista realizada por Omar Karmi, el jefe negociador palestino, Saeb Erekat consideraba que “no hay contradicción entre la solución de dos Estados y el regreso de los refugiados a sus casas. Es un derecho nacional e individual. El refugiado debe tener la opción de decidir: Israel o el Estado palestino. A nivel individual debe tener la oportunidad de elegir pero nosotros como nación no podemos ceder. Debe haber una solución basada en la Ley Internacional y la ONU”.
Mustafa, un palestino de Shuafat (Jerusalén Este) da su testimonio: “Mi abuelo tenía una casa cerca de Haifa y como otros muchos fue expulsado en la guerra del 48. Ese año se inició una injusticia. Muchas veces tengo la sensación que los refugiados estamos olvidados. Todos discuten sobre Jerusalén pero no entienden que millones de palestinos en la zona esperan una solución. Sin ellos, no habrá paz”.
Periodista barcelonés, Sal Emergui trabaja como freelance en esta zona desde 1997. Corresponsal con base en Jerusalén de varios medios de comunicación españoles de radio y televisión centrándose principalmente en el conflicto entre palestinos e israelíes. Desde el 2007, colabora para EL MUNDO Y EL MUNDO.ES.
Fuente: El Mundo - 25/4/2010.

