Eje del mal en un solo hombre
Escrito por Amir Oren
Imad Mughniyeh reunía en su persona la ideología extremista de los ayatollahs en Irán y el terrorismo de Hezbollah. Sin embargo, su muerte debería despertar preocupación, no sólo en Israel, sino en todos los actores del Medio Oriente.
En diversos lugares del Medio Oriente, el asesinato de Imad Faez Mughniyeh debe despertar la preocupación. Tanto en Damasco, en Beirut, en Gaza, como en Tel Aviv y Jerusalem. El presidente de Siria Bashar Assad se tiene que preguntar qué pasa con sus servicios de seguridad, al mando de su cuñado Assaf Shawkat. Si no tienen idea de que su huésped estaba bajo seguimiento de factores extranjeros, que le pudieron a sus círculos de ocultamiento y seguridad, quizás también sus enemigos internos logren conspirar contra él.
En Israel saben que la venganza podría llegar a todo lugar y en cualquier momento, en especial cuando estén por terminar los 40 días de duelo, alrededor del 23 de marzo.
Mughniyeh es el hombre que simbolizaba el "Eje del Mal" en su sentido más básico. Él corporizaba la relación entre la ideología extremista de los ayatollahs de Irán con el terror de Hezbollah en el Líbano. En la lista de buscados del FBI aparecía Mughniyeh a la cabeza de la lista, casi como Osama Bin Laden, por su participación en el secuestro del avión de la TWA.
Hassan Nassrallah, en cambio, no tiene siquiera pedido de captura. Sin decirlo explícitamente, Estados Unidos ve a Nassrallah como el líder semi-político de una organización terrorista. La visión sobre Maghniye era inequívoca, y su cabeza tenía precio. Si se confirman las sospechas que la prensa árabe se apuró a difundir, el premio mayor se lo llevan Meir Dagán y la gente del Mossad. Pero ellos no lo cobrarán, tienen sus propias razones para desear la muerte de Mughniyeh.
Irán veía a Mughniyeh como un bien a cuidar. Tenía en el Líbano tres representantes principales: el embajador en Beirut, el comandante de cuerpo de las Guardias Revolucionarias (con su cuartel general en Bekaa) y Mughniyeh, el supervisor para Irán de las actividades operativas de Hezbollah. No había atentado de las Guardias Revolucionarias, el Ministerio de Inteligencia y Seguridad en Teherán y/o Hezbollah, que no fuera producido en el "pozo" de Mughniyeh.
Quien haya encontrado a Mughniyeh ha demostrado una capacidad de inteligencia y operatividad geniales, del tipo que le faltó a Israel en el verano de 2006. La Comisión Winograd insinuó, en un brevísimo capítulo sobre los operativos especiales, que la espera en vano que uno de ellos tuviera éxito, influyó en la tardanza israelí en el frente.
Israel no logró, en aquella ocasión, dar con Nassrallah ni con Mughniyeh, pero esta vez, algún largo brazo lo ha logrado. El mensaje es claro para los líderes de Hamás y de la Jihad Islámica en Gaza, para Khaled Mashal y Ramadán Shelah en Damasco, y también para Nassrallah, si decide reanudar el fuego para abrir un segundo frente contra Israel, mientras éste está ocupado en Gaza.
Fuente: Haaretz - Povesham - 14/2/2008.

