Hezbollah aumenta la apuesta
Escrito por ROI NAJMÍAS
El ejército libanés se rindió, de hecho y por el momento, a los dictados de Hezbollah, y la actual vuelta de tensión comienza a diluirse. Nassrallah, que se sintió seguro de sí mismo ante el debilitado gobierno de Seniora, aumenta todo el tiempo la apuesta y presenta nuevas exigencias.
El anuncio del ejército libanés en el que acató todas las exigencias de Hezbollah fue la última de una larga lista de señales que indican que quien hoy en día decide cuál será el curso de los acontecimientos en el Líbano es el secretario general de Hezbollah, Hassan Nassrallah. En dicho anuncio, el ejército informa que no despedirá al jefe de seguridad del aeropuerto internacional de Beirut, Wafik Shakir, y que no tiene intención de actuar contra la red de comunicación de la organización de modo "que afecte al interés nacional y los intereses de Hezbollah". En otras palabras, las últimas dos decisiones del gobierno libanés, que encendieran la actual hoguera de conflicto, no se llevarán a la práctica, tal como lo exigiera Hezbollah.
Esta decisión allanó el camino para que Hezbollah anunciara el retiro de sus hombres armados de las calles de Beirut y que sigue adelante con la "desobediencia civil". Si bien por el momento no está claro el alcance de dicho anuncio, no cabe duda de que refleja que en esta primera vuelta el vencedor es Nassrallah. De una u otra manera, no sólo el ejército libanés se rinde ante la demostración de fuerza hecha por Hezbollah. Dos horas antes "por fin" apareció públicamente el primer ministro Fouad Siniora y leyó un mensaje que había escrito previamente, en el que supuestamente se enfrentaba a Hezbollah. Hezbollah se ha convertido en un problema para todo El Líbano. Esta organización y sus aliados intentan llevar a cabo un golpe militar". Pero algunos de sus dichos dejaron entrever que también él comenzaba a rendirse, tal como lo hiciera el ejército. "Nunca pedimos a Hezbollah que depusiera las armas. Nunca le declaramos la guerra. Israel es el enemigo y Siria es nuestro amigo", dijo Siniora.
"Las dos decisiones del gobierno aún no fueron publicadas como corresponde legalmente", argumentó Siniora. Esto implica que en momentos en que Hezbollah lo presionaba para que tomara una postura inequívoca, Siniora contestó con inseguridad y no con una negativa contundente.
Desde que estallaran los enfrentamientos violentos a mediados de la semana pasada, los anti-sirios y sus aliados en el mundo árabe no dudaron en hablar del "intento de golpe de estado de Hezbollah". Al parecer, en la milicia chiita no se preocupan demasiado por esas acusaciones, seguramente se trata de palabras y de ninguna manera de acciones. Si bien en varios lugares "incluso entre nosotros" hay quienes se apresuran a sacar conclusiones, hay que calmar los ánimos y tener en claro que por el momento no hay un verdadero golpe de estado.
Ya al término de la Segunda Guerra del Líbano hablábamos de la posibilidad de que Nassrallah estuviera preparando una revuelta militar, si bien en Israel las opiniones al respecto estaban divididas. También ahora, a pesar de los enfrentamientos armados en las calles, es difícil decir que Nassrallah haya concluido su labor y se haya transformado en dueño de casa en el Líbano, si es que algo así es posible. Como un jugador de póker que está seguro de las cartas que tiene en sus manos, Nassrallah va subiendo la apuesta todo el tiempo. Impone más y más exigencias que son imposibles de cumplir para el lado anti-sirio y cuyo significado es uno solo: paralizar al sistema político hasta tanto logre el derecho a veto automático en el gobierno y se transforme "de facto" en un socio político de alto rango.
Nassrallah no descarta una guerra civil
Durante la conferencia de prensa que ofreciera en estos días, se le preguntó a Nassrallah qué opina sobre una posible guerra civil en el Líbano. Su respuesta fue sorprendente y distinta de lo que venía siendo su discurso hasta entonces."Me he comprometido, y vuelvo a hacerlo, a que nuestras armas no serán apuntadas hacia adentro, hacia el Líbano. No obstante, si la ley, la moral, la religión y todos los valores dicen que hay factores que desean confiscar las armas que defienden al Líbano y no a un partido o región determinados en favor del enemigo de esta tierra, entonces ya no se trata de un conflicto interno sino de una batalla en el frente".
En esta respuesta ambivalente se da por primera vez justificación al uso de armas de Hezbollah contra factores intra-libaneses, una medida que Hezbollah había jurado una y otra vez que no tomaría jamás.
Nassrallah, que teme al parecer por su seguridad personal ante el gobierno enclenque de Seniora, levanta todo el tiempo la apuesta y presenta nuevas exigencias. Después de todo, no ha sucedido nada desde que entorpeciera el proceso de elección del nuevo presidente. Nada ocurrió cuando sacó a miles de manifestantes a las calles contra el gobierno de Seniora, y nada ocurrió cuando su gente se enfrentó varias veces contra el sector adversario y con el ejército libanés mismo. Por lo tanto, ahora se siente seguro para dar un nuevo paso adelante.
Con todo, el último desafío no fue una rebelión perfecta. Quizás un "medio golpe", o un "juego preliminar con vistas al golpe", y no más que eso, pues Nassrallah no es el gobernante del Líbano y es difícil creer que tenga intenciones de convertirse en uno en el corto plazo. En cambio, realiza algunos actos desafiantes para convertirse en un socio político central, y continuar con su tendencia de fortalecimiento político.
¿Golpe? Todavía no
Esta lectura es compartida por factores libaneses que siguen de cerca los acontecimientos, quienes hablaron con Ynet durante el acalorado fin de semana. "Lo que ha ocurrido es muy peligroso y lamentable, pero no se trata de un golpe, sino de un intento de cambiar las reglas del juego e imponer una nueva realidad para mejorar sus posiciones políticas. Hezbollah está interesado en ser un verdadero socio político. La organización cree que un cambio de reglas de juego exige un cierto nivel de violencia que sea adecuado a los límites que se autoimpone", dicen.
A pesar de todo, el problema en el Líbano es otro. El gobierno del Líbano continúa acumulando dificultades y manifestando su impotencia, y no por casualidad. Sus aliados en el mundo árabe -Arabia Saudita, Egipto y Jordania- y en el mundo todo, no protestan a viva voz en público.
En tanto, a Nassrallah no se le exige pagar ningún precio por la violencia que viene esparciendo por todo el país. El verdadero problema es que el curso de los acontecimientos no es lineal ni unidireccional. Así como la manifestación de fuerza del Hamás tuvo demasiado éxito y se convirtió en un golpe en la Franja de Gaza no deseado por Khaled Mashal y sus aliados, también ahora o en el futuro, pordrían los activistas del llano de Hezbollah provocar una realidad en la que Nassrallah deba huir un poco más hacia adelante de lo que había planeado.
Por el momento, y hay que subrayar que los acontecimientos en el Líbano se suceden con una rapidez extraordinaria, no parece que estemos ante un golpe con todas las letras, sino ante la continuación del desafío que opone Hezbollah en un intento por cobrar dividendos políticos dentro del Líbano, tal como parece haberlo logrado hasta el momento. El tema es que si el sector anti-sirio no logra un apoyo dramático de sus aliados en el mundo, y cuanto antes, las cosas podrían escalar y quedar fuera de control, ya sea en esta ola de violencia o en alguna de las siguientes. Y todavía las habrá.Fuente: Yediot Ajaronot - Povesham - 10/5/2008.
| < Prev | Siguiente > |
|---|



