No es sólo un problema libanés

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Escrito por HAARETZ

La demostración de fuerza hecha en estos días por Hezbollah, la continuidad de los enfrentamientos violentos en el Monte Líbano y el hecho de llevar al país al borde de una nueva guerra civil, ya no pueden considerarse "una cuestión interna del Líbano". Así intenta presentarlo Siria.

Incluso cuando parece que en El Líbano hay un gobierno que utiliza una retórica crítica y palabras duras contra Hezbollah, define su accionar como golpe militar y ordena al ejército volver a imponer el orden, no cabe duda de que - en la práctica - ese gobierno no tiene el control del país. Depende de las declaraciones de Hassan Nassrallah, que actúa con móviles personales y religiosos y es el representante libanés de Irán. De esta manera constituye una grave amenaza contra Israel.

No se trata de una realidad nueva. El fortalecimiento de Hezbollah, especialmente después de la Segunda Guerra del Líbano, y quizás como consecuencia de ella, la adquisición que hiciera de misiles de largo alcance, el dominio total de la zona sur del Líbano y en forma parcial del este del país, ni siquiera permiten que la fuerza multinacional UNIFIL cumpla con las funciones que debe realizar. Sobre el desarme de Hezbollah - con el cual soñaba el gobierno israelí - ya nadie habla. Hasta el propio primer ministro libanés está neutralizado e inmóvil frente a este fenómeno, a pesar de que siempre fue el abanderado del principio de "sólo armas legales en El Líbano".

La consecuencia es que frente a Israel, en su frontera norte, hay un país  que más que por sus autoridades está gobernada por una organización peligrosa. Frente a esta realidad Israel no puede hacer mucho, en el terreno militar ni en el terreno político. Pero tiene otra alterantiva: el progreso en las negociaciones con Siria, en forma inmediata y seria, formando así una situación que impida a Hezbollah actuar contra Israel.

No hay que esperar que Siria arriesgue su relación con Irán o con Hezbollah. Pero, cuando un país que es aliado de Irán y sostiene a Hezbollah no "se avergüenza" al admitir abiertamente que desea llegar a un acuerdo de paz y seguridad con Israel, presenta de esta manera una verdadera alternativa estratégica.

No sólo en la frontera norte Israel debe enfrentarse a una organización que maneja un Estado. En Gaza Hamás continúa aferrado al gobierno y decide cómo será la relación de vecindad en la región, especialmente con Egipto. Como en el caso de Hezbollah en El Líbano, también en Gaza, frente al monopolio político que Hamás está consolidando, Israel tiene una oportunidad que no debe desperdiciar: avanzar en las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina, mostrar determinación de cumplir con las condiciones de la Hoja de Rutas. Israel debería incluso levantar las sanciones que rigen sobre la Franja de Gaza, que hasta el momento no han probado ser efectivas. Todo esto podría neutralizar la fuerza politica que tiene Hamás.

Israel ya no puede continuar de brazos cruzados o conformarse con advertencias militares en los dos frentes, norte y sur. También debe evaluar las alternativas políticas y utilizarlas en forma inmediata e inteligente, mientras existan.

Fuente: Haaretz - Povesham - 12/5/2008.

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