No hay otro acuerdo

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Escrito por YAIR LAPID

No había otra opción. Sólo el acuerdo que aprobó el gobierno. Y si alguien quiere saber cuál fue el precio que pagó Hezbollah y tiene grandes deseos de ver terroristas muertos, está invitado a ver los cadáveres de 700 muertos de Hezbollah de la Segunda Guerra del Líbano. No hay una sola persona en El Líbano - incluido Nassrallah - que crea que el secuestro fue una buena idea.

De todas las trampas sucias que podían prepararnos, la peor es el intento de convencernos que pudo haber otro acuerdo. No existía otro. No ganamos en la negociación. Porque en esto no hay vencedores. No perdimos en la negociación, porque todos pierden en esto.

Podíamos haber jugado con los datos un año más o dos, pero habríamos llegado exactamente al mismo punto. Quien intente sugerir que lo habría hecho mejor, miente. Peor aún, sabe que miente.

El principio según el cual "no se entregan terroristas vivos a cambio de soldados muertos" fue transgredido hace tiempo. Y, de todos modos, nunca fue correcto. Hemos cambiado vida por vida: la vida de Samir Kuntar por la de las familias Reguev y Goldwasser.

¿Se trata de debilidad o fuerza? No hay una respuesta clara, pero así somos nosotros. Una cultura que santifica la muerte.

Si alguien tiene mucha urgencia y necesidad de ver terroristas, está invitado a ver los cadáveres de 700 muertos de Hezbollah de la Segunda Guerra del Líbano. Ése es el verdadero precio que ellos pagaron por el acuerdo que se aprobara ayer. No hay una sola persona en El Líbano - incluido Nassrallah - que crea que el secuestro fue una buena idea. La fiesta que harán en Beirut cuando Samir Kuntar quede en libertad, será para nosotros difícil, pero ellos sabrán mejor que nadie quién no podrá asistir a esa fiesta.

¿Será que este acuerdo dice algo acerca del acuerdo por Guilad Shalit? Todo parece indicar que no. En las negociaciones, a diferencia de lo que sucede en un tribunal, no hay precedentes que determinan. Cada caso se trata por sí mismo. Cada caso es un "cuerpo", o un cadáver. Por Eljanan Tenembaum entregaron demasiado. Por Ron Arad, al parecer, ofrecieron demasiado poco.

El presente acuerdo fue logrado bajo una tremenda presión. De la opinión pública, de las familias, de la prensa. Cada uno tenía algo para decir y nada sonaba bien. Uno de los principales reclamos era que el gobierno dudaba. Es bueno que dude. Había buenos motivos para dudar. En definitiva se acordó lo que se debía acordar. La mejor prueba de ello es el hecho de que nadie está satisfecho.

Fuente: Yediot Ajaronot - Povesham - 30/6/2008.

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